Kazor
Poeta adicto al portal
La ciudad es un reducto de la humanidad
lleno de muerte, aburrimiento y de penas,
donde bloques gigantes de hielo
destruyen el camino intransitable del hombre.
Las rosas ya no existen en este páramo frío,
lleno de maquinas de acero y un mundanal ruido,
las estrellas no se ven en la bella oscuridad,
la luz gano la batalla de la naturaleza.
Las personas andan por sus venas de asfalto,
con la rapidez del tiempo que acorta sus vidas,
no ven los pequeños detalles del recuerdo,
solo se preocupan por si van a respirar de nuevo.
Los paisajes verdes perdieron su magia,
encarcelados en pequeños espacios del silencio,
la hierba ya no crece a su libre albedrío,
y las flores ya no florecen en la dulce primavera.
Dime como escribiré,
yo, que soy poeta de la naturaleza,
en una ciudad donde el odio gobierna su imperio,
donde la brisa trae la suciedad de otros
y la muerte se asfixia en tristes cajas de madera.
¡Bella naturaleza te has ido y no vas a volver!
Destruye a los gérmenes de tu enfermedad,
que traen la locura a tu rostro deprimido
[FONT="]y matan tu amor y no te dejan respirar.
Quiero irme contigo, a tu bello paraíso,
escribir con la calma [FONT="]de un poeta complacido.
Quiero irme contigo y viajar por tus valles,
inspirarme con tus flores y sentir mi cuerpo joven.
Quiero irme contigo hasta la eternidad,
sentarme en tu pecho y escribir en paz.
lleno de muerte, aburrimiento y de penas,
donde bloques gigantes de hielo
destruyen el camino intransitable del hombre.
Las rosas ya no existen en este páramo frío,
lleno de maquinas de acero y un mundanal ruido,
las estrellas no se ven en la bella oscuridad,
la luz gano la batalla de la naturaleza.
Las personas andan por sus venas de asfalto,
con la rapidez del tiempo que acorta sus vidas,
no ven los pequeños detalles del recuerdo,
solo se preocupan por si van a respirar de nuevo.
Los paisajes verdes perdieron su magia,
encarcelados en pequeños espacios del silencio,
la hierba ya no crece a su libre albedrío,
y las flores ya no florecen en la dulce primavera.
Dime como escribiré,
yo, que soy poeta de la naturaleza,
en una ciudad donde el odio gobierna su imperio,
donde la brisa trae la suciedad de otros
y la muerte se asfixia en tristes cajas de madera.
¡Bella naturaleza te has ido y no vas a volver!
Destruye a los gérmenes de tu enfermedad,
que traen la locura a tu rostro deprimido
[FONT="]y matan tu amor y no te dejan respirar.
Quiero irme contigo, a tu bello paraíso,
escribir con la calma [FONT="]de un poeta complacido.
Quiero irme contigo y viajar por tus valles,
inspirarme con tus flores y sentir mi cuerpo joven.
Quiero irme contigo hasta la eternidad,
sentarme en tu pecho y escribir en paz.
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