Karolina k.
Poeta recién llegado
Un polvo de cinco minutos,
un verso tatuado en un ladrillo,
en mi pecho un cuchillo
y mis ojos vestidos de luto.
Mis senos tan diminutos
murieron en ese instante
en que me volví su amante.
Ahora recibo su noche
llenándome de atenciones
en aquellas oscuras calles.
un verso tatuado en un ladrillo,
en mi pecho un cuchillo
y mis ojos vestidos de luto.
Mis senos tan diminutos
murieron en ese instante
en que me volví su amante.
Ahora recibo su noche
llenándome de atenciones
en aquellas oscuras calles.
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