Todas las tardes llegas
a escuchar mi palabra.
Traès consigo el milagro
de tu joven perfume...
Que frescura de lirios!
Que dulzor de pupilas!
Hasta el sol se enamora.
Mira mis blancas manos,
le han crecido sus uñas,
verdad que son hermosas?
Y yo tiemblo al mirarlas.
No me atrevo a decirte
que tus manos son rosas.
Todas las tardes llegas
con tu joven perfume;
y dejas el milagro
que reverdece el alma.
a escuchar mi palabra.
Traès consigo el milagro
de tu joven perfume...
Que frescura de lirios!
Que dulzor de pupilas!
Hasta el sol se enamora.
Mira mis blancas manos,
le han crecido sus uñas,
verdad que son hermosas?
Y yo tiemblo al mirarlas.
No me atrevo a decirte
que tus manos son rosas.
Todas las tardes llegas
con tu joven perfume;
y dejas el milagro
que reverdece el alma.