Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La Clave
Decían todos: agujero, al agujero,
al agujero con el reo, al agujero...
Y el reo que les decía: que no lo quiero,
que no lo quiero, que no lo quiero agujero,
que lo que quiero es vuestra vida, en agujero,
y si al agujero me lleváis... Agujero,
¿qué es la vida, sino agujero que me dais?
Dos hipócritas se miran,
enrojecen,
pues descubren la manía
de querer dejar sus trece.
Uno dijo: ¿te conozco?
El otro, ni lo pienses,
que al saber desconocido
ser hipócrita es de siempre.
No me des ese pan envenenado,
que si bien muerto el perro
acabada está la rabia,
seré un mal bicho, pero,
no te creas que has ganado,
que soy eterno por mi labia.
Hola, bienvenidos nuevamente.
A mi derecha se encuentra
el profesor Quincalla.
A mi izquierda el maestro
Quiencayotorga.
Más a la derecha
tenemos al discreto Bocacerrada
y enfrente al despiste Olvinovuelve
¿De qué trataba el tema de hoy?
El de la derecha dijo: no me acuerdo.
el de la izquierda no contestó.
El de más a la derecha dijo: Uhmm,
por si las moscas,
y el siguiente que no estaba,
sin memoria ni llegó.
Y es que la memoria,
cuando existe,
si se encuentra en un cajón,
todo afán será el despiste,
con la clave, y sin razón,
como el cuento aquel que dice
que es un cuento de ilusión:
"...y allí se quedó la reina Gaudiosa
sin la hija y sin el hijo sedicioso,
y quien diga que esta historia es mica
no dirá que hay un tonto tan gracioso
que pensaba ser rey de la barrica
y quedó con el freno por mafioso"
Don Pelayo que era un rey poderoso
cuyo nieto llamado Atalafinca
fue nombrado mayor por caprichoso
Ermesinda dé los osos, inca,
todo el diente sobre el lomo por oso
y por ser la mayor cuando replica.
Atalafinca era nieto y coloso,
como Fabila fue por esta trinca
aquel rey que se comió el fabuloso,
y allí se quedó la reina Gaudiosa
sin la hija y sin el hijo sedicioso.