La conocí.

tribuZen

Poeta veterano en el portal
La conocí,

y ahora,

esas mis metas;

se han vuelto guindas,

para otra merienda campestre…



evoca la piel de cereza,

la virtud de sus labios;

y el eco de sus cabellos,

tienen las cataratas Victoria…



la conocí,

y ahora,

mi corazón no cesa de nombrarla;

junto a esos gitanillos,

que se dejan la garganta tras las parras.



La conocí,

y ahora mis días se despiden,

con telones cada vez más azules…

y duerme más tranquilo ese duende,

en eso que me guardas dentro…



y ahora mis aeropuertos sumergidos,

declaran su cuerpo,

promesas de guitarra entre los moscateles…


la conocí,

y mis colores brillan más con todos nosotros;

en los recuerdos acurrucados en los ojos…

y no dejan los horizontes de buscarse,

en la fibra del hermano,

para multiplicarse.
 
La conocí,

y ahora,

esas mis metas;

se han vuelto guindas,

para otra merienda campestre…



evoca la piel de cereza,

la virtud de sus labios;

y el eco de sus cabellos,

tienen las cataratas Victoria…



la conocí,

y ahora,

mi corazón no cesa de nombrarla;

junto a esos gitanillos,

que se dejan la garganta tras las parras.



La conocí,

y ahora mis días se despiden,

con telones cada vez más azules…

y duerme más tranquilo ese duende,

en eso que me guardas dentro…



y ahora mis aeropuertos sumergidos,

declaran su cuerpo,

promesas de guitarra entre los moscateles…


la conocí,

y mis colores brillan más con todos nosotros;

en los recuerdos acurrucados en los ojos…

y no dejan los horizontes de buscarse,

en la fibra del hermano,

para multiplicarse.
Un poema que reinvicta al amor en todas sus facetas, grato leerte
 
La conocí,

y ahora,

esas mis metas;

se han vuelto guindas,

para otra merienda campestre…



evoca la piel de cereza,

la virtud de sus labios;

y el eco de sus cabellos,

tienen las cataratas Victoria…



la conocí,

y ahora,

mi corazón no cesa de nombrarla;

junto a esos gitanillos,

que se dejan la garganta tras las parras.



La conocí,

y ahora mis días se despiden,

con telones cada vez más azules…

y duerme más tranquilo ese duende,

en eso que me guardas dentro…



y ahora mis aeropuertos sumergidos,

declaran su cuerpo,

promesas de guitarra entre los moscateles…


la conocí,

y mis colores brillan más con todos nosotros;

en los recuerdos acurrucados en los ojos…

y no dejan los horizontes de buscarse,

en la fibra del hermano,

para multiplicarse.


Pues a mi complace ser cómplice y aportar más luz a este bello amanecer poético tuyo en su honor.
Un gusto visitarte adjuntando alegre paz a tu buen hacer.
Vidal
 
La conocí,

y ahora,

esas mis metas;

se han vuelto guindas,

para otra merienda campestre…



evoca la piel de cereza,

la virtud de sus labios;

y el eco de sus cabellos,

tienen las cataratas Victoria…



la conocí,

y ahora,

mi corazón no cesa de nombrarla;

junto a esos gitanillos,

que se dejan la garganta tras las parras.



La conocí,

y ahora mis días se despiden,

con telones cada vez más azules…

y duerme más tranquilo ese duende,

en eso que me guardas dentro…



y ahora mis aeropuertos sumergidos,

declaran su cuerpo,

promesas de guitarra entre los moscateles…


la conocí,

y mis colores brillan más con todos nosotros;

en los recuerdos acurrucados en los ojos…

y no dejan los horizontes de buscarse,

en la fibra del hermano,

para multiplicarse.

Es que cuando el corazón y el alma "conocen", el ser entero se vuelve poesía. El amor, para nosotros los amigos de las letras, es la poesía más hermosa.
Me encanta leerte, me llevo sonrisas y soles.
Un gran abrazo :)
 
Preciosos versos Tribuzen, cualquiera diría que es imposible que un encuentro, por breve que sea, tenga la fuerza de cambiar tu vida definitivamente, pero ocurre, con más frecuencia de lo que nos imaginamos, un enorme placer leerte, besos.
 
La conocí,

y ahora,

esas mis metas;

se han vuelto guindas,

para otra merienda campestre…



evoca la piel de cereza,

la virtud de sus labios;

y el eco de sus cabellos,

tienen las cataratas Victoria…



la conocí,

y ahora,

mi corazón no cesa de nombrarla;

junto a esos gitanillos,

que se dejan la garganta tras las parras.



La conocí,

y ahora mis días se despiden,

con telones cada vez más azules…

y duerme más tranquilo ese duende,

en eso que me guardas dentro…



y ahora mis aeropuertos sumergidos,

declaran su cuerpo,

promesas de guitarra entre los moscateles…


la conocí,

y mis colores brillan más con todos nosotros;

en los recuerdos acurrucados en los ojos…

y no dejan los horizontes de buscarse,

en la fibra del hermano,

para multiplicarse.
Muy bello, el amor es como un relámpago que llega de repente, como siempre tu personal y hermosa escritura me llega sin remedio, siempre es muy grato leerte amigo tribuZen. Un abrazo. Paco.
 
Es que cuando el corazón y el alma "conocen", el ser entero se vuelve poesía. El amor, para nosotros los amigos de las letras, es la poesía más hermosa.
Me encanta leerte, me llevo sonrisas y soles.
Un gran abrazo :)
Muchas gracias querida amiga Cecy, gran honor y alegría recibir tu compañía para estas letras.Un abrazo, que pases estupenda semana.
 
Preciosos versos Tribuzen, cualquiera diría que es imposible que un encuentro, por breve que sea, tenga la fuerza de cambiar tu vida definitivamente, pero ocurre, con más frecuencia de lo que nos imaginamos, un enorme placer leerte, besos.

Muchas gracias querida amiga Cecy, gracias a la bellaza, nuestra vida descubre y evoluciona, siempre un honor y un placer contar con tu compañía y sabias apreciaciones. Besos, felices días.
 
La conocí,

y ahora,

esas mis metas;

se han vuelto guindas,

para otra merienda campestre…



evoca la piel de cereza,

la virtud de sus labios;

y el eco de sus cabellos,

tienen las cataratas Victoria…



la conocí,

y ahora,

mi corazón no cesa de nombrarla;

junto a esos gitanillos,

que se dejan la garganta tras las parras.



La conocí,

y ahora mis días se despiden,

con telones cada vez más azules…

y duerme más tranquilo ese duende,

en eso que me guardas dentro…



y ahora mis aeropuertos sumergidos,

declaran su cuerpo,

promesas de guitarra entre los moscateles…


la conocí,

y mis colores brillan más con todos nosotros;

en los recuerdos acurrucados en los ojos…

y no dejan los horizontes de buscarse,

en la fibra del hermano,

para multiplicarse.
Conocerla y esgrimir eas sensaciones que son
brillos entre las declaraciones del alma. reposo
en un poema pleno de fusion mecida, un lujo que
ofrece frescura y sensaciones supremas. felicidades.
saludos de luzyabsenta
 
Conocerla y esgrimir eas sensaciones que son
brillos entre las declaraciones del alma. reposo
en un poema pleno de fusion mecida, un lujo que
ofrece frescura y sensaciones supremas. felicidades.
saludos de luzyabsenta
Muchas gracias estimado Maestro Luzyabsenta, una maravilla disfrutar su compañía, al corazón me llegan sus bellas palabras para este poema. Un cálido saludo, que pase una estupenda semana.
 
La conocí,

y ahora,

esas mis metas;

se han vuelto guindas,

para otra merienda campestre…



evoca la piel de cereza,

la virtud de sus labios;

y el eco de sus cabellos,

tienen las cataratas Victoria…



la conocí,

y ahora,

mi corazón no cesa de nombrarla;

junto a esos gitanillos,

que se dejan la garganta tras las parras.



La conocí,

y ahora mis días se despiden,

con telones cada vez más azules…

y duerme más tranquilo ese duende,

en eso que me guardas dentro…



y ahora mis aeropuertos sumergidos,

declaran su cuerpo,

promesas de guitarra entre los moscateles…


la conocí,

y mis colores brillan más con todos nosotros;

en los recuerdos acurrucados en los ojos…

y no dejan los horizontes de buscarse,

en la fibra del hermano,

para multiplicarse.


Ah, te felicito TribuZen porque no todo el que encuentra el amor lo da por conocido.
Hermosa declaratoria donde haces de tus versos un vertedero de gratas escenas.
Saludinesss y felices días.
 
Ah, te felicito TribuZen porque no todo el que encuentra el amor lo da por conocido.
Hermosa declaratoria donde haces de tus versos un vertedero de gratas escenas.
Saludinesss y felices días.

Muchas gracias querida amiga Mireya... tu amistad es algo muy dulce y entrañable que siempre llevo en mi corazón.Un cálido saludo, que pases felices días;).
 
Muchas gracias estimado Maestro Luzyabsenta, una maravilla disfrutar su compañía, al corazón me llegan sus bellas palabras para este poema. Un cálido saludo, que pase una estupenda semana.

Disfruto leyendo tus obras, son una buen encuentro para
dejarse arrastrar entre bellas secuencias poeticas.
gracias por responder. saludos amables de luzyabsenta
 
La conocí,

y ahora,

esas mis metas;

se han vuelto guindas,

para otra merienda campestre…



evoca la piel de cereza,

la virtud de sus labios;

y el eco de sus cabellos,

tienen las cataratas Victoria…



la conocí,

y ahora,

mi corazón no cesa de nombrarla;

junto a esos gitanillos,

que se dejan la garganta tras las parras.



La conocí,

y ahora mis días se despiden,

con telones cada vez más azules…

y duerme más tranquilo ese duende,

en eso que me guardas dentro…



y ahora mis aeropuertos sumergidos,

declaran su cuerpo,

promesas de guitarra entre los moscateles…


la conocí,

y mis colores brillan más con todos nosotros;

en los recuerdos acurrucados en los ojos…

y no dejan los horizontes de buscarse,

en la fibra del hermano,

para multiplicarse.


Cierto amigo, hay personas que nos desordenan hasta las pupilas de los ojos en un momento, imagen que proyectas de forma excelente en tu poema. Un placer leerte. Mis saludos.
 

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