Leaa VII
Poeta recién llegado
Ángel risueño
de lisos dorados,
de ojos penetrantes,
de habla jovial,
de voluble decisión.
Ángel pomposo,
envuelto en terso velo
propio del frío
que te acuna por el glaciar.
Tan tierna y bella
como mi más repetido sueño,
en el que me has atascado
tú, o mi mente indómita
que no se quiere desprender
de la inefable terneza
que está en tus pecas,
que está en tus besos
y en tus gritos de liberal.
Si parece que yo,
o mí inconsciente sombra
estamos despavoridos
es por la intimidante perfección
que existe en tu imperfección,
o será por tu carácter
impasible y cuasi desaprensivo
que ha sabido cautivar
mi más insensible sentir,
mi más cohibida euforia;
y que ha grabado
con escarcha o con arena
tus besos
en mi mente incrédula,
escéptica,
recelosa,
pero ya no, lacrada.