cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llegaste desafiando presagios,
bebiendo los mares a puños
y pisando la tierra con botas sucias
llegaste furioso a quitar lo que no era tuyo
a robar y hacer llorar al desprotegido
para después echarlo cual si fuese mendigo
vaciando sus sueños en aljibes rotos,
matando a sus niños
y abusando de la mujer, que te brindó su abrigo
porque blanco llegaste a una tierra
con famélicos sueños de conquista
con una sed maldita de poderío
con tus ojos puestos en la avaricia,
con la vergüenza a cuestas
aniquilando y persiguiendo al infeliz que te veía.
Forjaste colonias alzando los muros
y repartiendo la tierra
cuando antes de tu llegada, no existían fronteras.
Te comiste las deidades y fue tu triunfo
¡un grito de protesta! Quetzalcóatl quedo herido
se quedo para siempre cual leyenda
en un país que aun gime aquellos días
cuando la libertad se expandía
por todo el norte, sur y centro
de una América limpia.
bebiendo los mares a puños
y pisando la tierra con botas sucias
llegaste furioso a quitar lo que no era tuyo
a robar y hacer llorar al desprotegido
para después echarlo cual si fuese mendigo
vaciando sus sueños en aljibes rotos,
matando a sus niños
y abusando de la mujer, que te brindó su abrigo
porque blanco llegaste a una tierra
con famélicos sueños de conquista
con una sed maldita de poderío
con tus ojos puestos en la avaricia,
con la vergüenza a cuestas
aniquilando y persiguiendo al infeliz que te veía.
Forjaste colonias alzando los muros
y repartiendo la tierra
cuando antes de tu llegada, no existían fronteras.
Te comiste las deidades y fue tu triunfo
¡un grito de protesta! Quetzalcóatl quedo herido
se quedo para siempre cual leyenda
en un país que aun gime aquellos días
cuando la libertad se expandía
por todo el norte, sur y centro
de una América limpia.