James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
He conspirado contra el dolor
y fracasé, como siempre fracaso,
donde se puede alcanzar,
esa felicidad que dulce quema la boca.
De nuevo la voz de la razón,
acallando la memoria de otros dolores
con un soplo de enojo en lo más bajo
más intensos si se pueden
convertir en un hálito de miedo
a ese monstruo futuro lleno de incertidumbres.
He quebrantado en mi tenacidad,
doblado en palabras
que con imágenes de vida
tiñen los sueños.
No puedo pintar un arcoíris
cuando mi sangre mana negra,
ni dibujar cada lágrima con una estrella,
el final más feliz es la infelicidad,
pensando que nada puede ser peor
y esto hace que tema el futuro,
con la certeza de que lo peor queda por venir.
y fracasé, como siempre fracaso,
donde se puede alcanzar,
esa felicidad que dulce quema la boca.
De nuevo la voz de la razón,
acallando la memoria de otros dolores
con un soplo de enojo en lo más bajo
más intensos si se pueden
convertir en un hálito de miedo
a ese monstruo futuro lleno de incertidumbres.
He quebrantado en mi tenacidad,
doblado en palabras
que con imágenes de vida
tiñen los sueños.
No puedo pintar un arcoíris
cuando mi sangre mana negra,
ni dibujar cada lágrima con una estrella,
el final más feliz es la infelicidad,
pensando que nada puede ser peor
y esto hace que tema el futuro,
con la certeza de que lo peor queda por venir.
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