Marcelo Raúl
Poeta recién llegado
La contienda
¿A quién engaño?
¿Cuántas mentiras más deberé contarme para decir
esta boca es mía?
Difícil querer decir y no saber qué.
El yo mediocre
suele ganarle la contienda al yo virtuoso.
Pero se debe seguir,
la guerra no termina con la última batalla.
Se apagan los cañones,
se guardan los fusiles,
se llora con las viudas
y se indemniza un poco
pero ¿ y después,
cuando se sale a buscar en los escombros,
quién dice la verdad aunque desgarre?
¿Cómo se hilvanan las palabras verdaderas
cuando ya está todo dicho,
cuando no se puede distinguir
lo bueno del desecho,
cuando se cree que nada queda por hacer
y en verdad recién empieza?
La miseria propia duele
pero el dolor espanta.
No acostumbro a cabalgar,
nunca porté el estandarte
aunque he ido muchas veces al frente del combate.
He perdido
las ganadas.
He jurado no volver
y alguien me ha visto.
O peor,
he querido desertar
y me he quedado
para fusilar a los traidores
¿A quién engaño?
¿Cuántas mentiras más deberé contarme para decir
esta boca es mía?
Difícil querer decir y no saber qué.
El yo mediocre
suele ganarle la contienda al yo virtuoso.
Pero se debe seguir,
la guerra no termina con la última batalla.
Se apagan los cañones,
se guardan los fusiles,
se llora con las viudas
y se indemniza un poco
pero ¿ y después,
cuando se sale a buscar en los escombros,
quién dice la verdad aunque desgarre?
¿Cómo se hilvanan las palabras verdaderas
cuando ya está todo dicho,
cuando no se puede distinguir
lo bueno del desecho,
cuando se cree que nada queda por hacer
y en verdad recién empieza?
La miseria propia duele
pero el dolor espanta.
No acostumbro a cabalgar,
nunca porté el estandarte
aunque he ido muchas veces al frente del combate.
He perdido
las ganadas.
He jurado no volver
y alguien me ha visto.
O peor,
he querido desertar
y me he quedado
para fusilar a los traidores