La contienda

Francisco León Román

Poeta recién llegado
Descubrí algo en ti. Esa tierna sonrisa por la mañana.
Trastornas mis días, los haces más llevaderos,
tranquilizas mi ser aunque lidie contracorriente.
Después de todo, no puedo comprender esa sonrisa,
que me hace olvidarlo todo y recurrir a un presente inexistente,
y recordarme que aún no somos nada.
No quiero adelantarme a un futuro,
pero de la forma en la que vamos, y de la manera en la que te impregnas
en mí es algo inevitable.
Es curioso como actúa el destino. Cuando lo das todo por perdido,
y no hallas ningún tipo de esperanza.
Aparece aquella sutil sonrisa que deslumbra los caminos
dentro de un medio hostil.
No hago más que admirar la forma dulce con la que actúas,
tu humanidad, como te desenvuelves y el fervor que generas.
Quiero recalcarte que soy capaz de luchar por ti,
vencer nuestros impedimentos, crearnos una salida.
Eres maravillosa, eres aquella que pone el fin a una eterna lucha
entre las batas blancas y las cofias.
Imposible no perderme en esa sonrisa, pero aún más no mirarte,
aunque de reojo por las mañanas.
 
Descubrí algo en ti. Esa tierna sonrisa por la mañana.
Trastornas mis días, los haces más llevaderos,
tranquilizas mi ser aunque lidie contracorriente.
Después de todo, no puedo comprender esa sonrisa,
que me hace olvidarlo todo y recurrir a un presente inexistente,
y recordarme que aún no somos nada.
No quiero adelantarme a un futuro,
pero de la forma en la que vamos, y de la manera en la que te impregnas
en mí es algo inevitable.
Es curioso como actúa el destino. Cuando lo das todo por perdido,
y no hallas ningún tipo de esperanza.
Aparece aquella sutil sonrisa que deslumbra los caminos
dentro de un medio hostil.
No hago más que admirar la forma dulce con la que actúas,
tu humanidad, como te desenvuelves y el fervor que generas.
Quiero recalcarte que soy capaz de luchar por ti,
vencer nuestros impedimentos, crearnos una salida.
Eres maravillosa, eres aquella que pone el fin a una eterna lucha
entre las batas blancas y las cofias.
Imposible no perderme en esa sonrisa, pero aún más no mirarte,
aunque de reojo por las mañanas.

Das la impresión, por la forma en que desarrollas el tema, de que habla alguien postrado en un establecimiento sanitario y al que se le infiltrado fuerte sentimiento por una persona que le atiende por las mañanas.

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Impregnado de sentimiento este escrito que a mi manera encaja mas como prosa poética. En fin sigue siendo poesía y tiene mérito tu escrito pues tiene fuerza y habla por si solo como un reflejo del alma. Un cordial saludo con mis mejores deseos para tu vida hoy y siempre. Hasta pronto.
 
Descubrí algo en ti. Esa tierna sonrisa por la mañana.
Trastornas mis días, los haces más llevaderos,
tranquilizas mi ser aunque lidie contracorriente.
Después de todo, no puedo comprender esa sonrisa,
que me hace olvidarlo todo y recurrir a un presente inexistente,
y recordarme que aún no somos nada.
No quiero adelantarme a un futuro,
pero de la forma en la que vamos, y de la manera en la que te impregnas
en mí es algo inevitable.
Es curioso como actúa el destino. Cuando lo das todo por perdido,
y no hallas ningún tipo de esperanza.
Aparece aquella sutil sonrisa que deslumbra los caminos
dentro de un medio hostil.
No hago más que admirar la forma dulce con la que actúas,
tu humanidad, como te desenvuelves y el fervor que generas.
Quiero recalcarte que soy capaz de luchar por ti,
vencer nuestros impedimentos, crearnos una salida.
Eres maravillosa, eres aquella que pone el fin a una eterna lucha
entre las batas blancas y las cofias.
Imposible no perderme en esa sonrisa, pero aún más no mirarte,
aunque de reojo por las mañanas.
Bello, sentido y romántico dentro de su especial temática poema de amor, hermosa escritura y un sensible contenido. Me ha gustado mucho amigo Francisco. Un abrazo. Paco.
 

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