Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La contraseña
Calla el mundo con su lengua
y habla el solo de la nada;
calla cuando resta y mengua
suma que divide espada.
No hay del mudo ni la sombra
ni el atómico celeste,
ni apellido que se nombra,
ni bullicio que conteste.
Un tic tac de mala hora
y un sin fin contestador;
una alarma soñadora
y un banal despertador.
Tiene el tiempo la medida
del espacio entre el tú y yo,
yo de ti tengo la vida,
tú de mí silencios hoy.
Mas, pensando en el ahora,
si el lenguaje es de saber,
no hay futuro donde mora
la ignorancia del deber.
Nadie es mudo con la seña...
Si del mundo da la pista,
puedes ver la contraseña
repetida del artista.
Calla el mundo con su lengua
y habla el solo de la nada;
calla cuando resta y mengua
suma que divide espada.
No hay del mudo ni la sombra
ni el atómico celeste,
ni apellido que se nombra,
ni bullicio que conteste.
Un tic tac de mala hora
y un sin fin contestador;
una alarma soñadora
y un banal despertador.
Tiene el tiempo la medida
del espacio entre el tú y yo,
yo de ti tengo la vida,
tú de mí silencios hoy.
Mas, pensando en el ahora,
si el lenguaje es de saber,
no hay futuro donde mora
la ignorancia del deber.
Nadie es mudo con la seña...
Si del mundo da la pista,
puedes ver la contraseña
repetida del artista.