Elik0575
Poeta que considera el portal su segunda casa
Había platicado con la copa de mi ocaso
y le pregunté si había la medida
para evitar que en esta noche fría
muriera la que en mi vida
fuera mi luz y mi ser amado.
Pero en estas cosas del destino,
la vida entera no se manda.
Hoy estamos atentos
y mañana nos llevan
sobre los hombros cargados.
Amaneció un mañana
y sus ojitos azules cerraría.
Desde el vidrio
un grito doloroso exclamé
en el mar de lágrimas se durmió toda mi fe.
Un trago más sería.
Ella descansa herida
y vivió el alcohol.
La copa sigue viva,
y yo muero en su prisión.
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