Teo Moran
Poeta fiel al portal
Herrumbre en las galerías del recuerdo,
en los callados pasos del sufrimiento
y en las tardes postreras donde la lluvia
es vida en las calles mojadas y vacías
donde se oye trinar al jilguero bermejo
la copla perenne y dolida del alma.
¡Pero en el cielo no se deslizan las nubes
con el suspiro inflamable del viento!
Se quedan inmóviles en el oleaje,
en el sopor cartilaginoso del aliento
y corrosivas se nutren de la blanca carne,
se adueñan de la copla lánguida del cuerpo.
Todo lleva su ritmo, todo queda en su sitio
menos las gotas interminables del cielo
que con su cadencia cimbrean y estallan
sobre mi rostro decrépito y ajado;
a solas tras la esquina vuelvo la mirada
para ver que mi sombra me acompaña
y que la tarde se desvanece tras los tejados,
como me rechaza con su copla trenzada al viento.
Hay voces en las calles mojadas y vacías
que hablan desde las ventanas cerradas,
hay un mundo con sus aceras estrechas
donde nada se detiene y nada se espera,
un paraguas abierto para capear el temporal
y en los ojos un espejismo con forma de jilguero
ahora que ya no se oye su copla de cristal,
hoy que la herrumbre cubre el recuerdo
y las nubes galopan tras las olas del mar
huyendo de la copla emocionada de mi pecho.