Jaimelavie
Poeta recién llegado
La cosa correcta
Estaba
lloviendo a mares;
el agua desbordaba el sendero estrecho
donde habíamos parqueado el coche.
¡“Mira ésta lluvia”! exclamabas
subiendo en el asiento trasero.
"¡Mira como lluvia!” gemíabas.
Pero todo que veía
era el largo, rizado pelo rubio
cayendo en cascada por tu espalda.
“Ni siguiera sabía que sea posible
que llueve asi” seguías,
dando vuelta lentamente hacia mí.
¿“Cierto que todas las buenas cosas
vienen de arriba? ” agregabas en voz bajo.
Y hundías en el asiento,
tirandome encima
con ojos de cielo de verano.
Estaba lloviendo a mares
un poco como ahora.
Aunque muchos años me separan
de ese verano en las colinas,
la lluvia trae memorias
de tu cuerpo blanco y delgado
estirado en entrega sensual.
Todavía me pregunto
si hice la cosa correcta
en aquel día lluvioso tan hermoso,
cuando te dije que no podía aceptar
tu invitación tan peculiar.
Estaba
lloviendo a mares;
el agua desbordaba el sendero estrecho
donde habíamos parqueado el coche.
¡“Mira ésta lluvia”! exclamabas
subiendo en el asiento trasero.
"¡Mira como lluvia!” gemíabas.
Pero todo que veía
era el largo, rizado pelo rubio
cayendo en cascada por tu espalda.
“Ni siguiera sabía que sea posible
que llueve asi” seguías,
dando vuelta lentamente hacia mí.
¿“Cierto que todas las buenas cosas
vienen de arriba? ” agregabas en voz bajo.
Y hundías en el asiento,
tirandome encima
con ojos de cielo de verano.
Estaba lloviendo a mares
un poco como ahora.
Aunque muchos años me separan
de ese verano en las colinas,
la lluvia trae memorias
de tu cuerpo blanco y delgado
estirado en entrega sensual.
Todavía me pregunto
si hice la cosa correcta
en aquel día lluvioso tan hermoso,
cuando te dije que no podía aceptar
tu invitación tan peculiar.
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