No son tus palabras, ni tu melancolía.
Mucho menos tu risa mal fingida.
Es el sabor agrio que dejo el tiempo
es el olvidado veneno que dejaste en mis venas
son los mensajes que a mi pecho no llegaron
y es el consuelo que te deja la culpa
las lagrimas que bajan por tu rostro,
el dolor que sientes en el alma.
No soy yo. Olvídate de eso,
no busques una excusa más para ahondar mi herida
porque la sangre esta seca como me dejaste el alma
y mi corazón aun late porque no se recupera de tu olvido.
El mismo olvido que se comió la tierra
que fue como abono para la muchedumbre
y la sonrisa de mi enemigos.
El fruto de tu cosecha.
No hables. No culpes al momento
ni al desdichado que te cargó en hombros.
Culpa tu cuerpo, culpa tu mente,
culpa el reloj que creíste infinito
que te chupo el tiempo y no te permitió una frase.
Así que no busques el ayer bajo el sol de hoy
porque esas horas te encargaste de borrarlas.
Ni busques mi amor bajo las rocas
porque lo tuviste en tus manos,
y te las lavaste para pasar por inocente.
PINTOPA.
Mucho menos tu risa mal fingida.
Es el sabor agrio que dejo el tiempo
es el olvidado veneno que dejaste en mis venas
son los mensajes que a mi pecho no llegaron
y es el consuelo que te deja la culpa
las lagrimas que bajan por tu rostro,
el dolor que sientes en el alma.
No soy yo. Olvídate de eso,
no busques una excusa más para ahondar mi herida
porque la sangre esta seca como me dejaste el alma
y mi corazón aun late porque no se recupera de tu olvido.
El mismo olvido que se comió la tierra
que fue como abono para la muchedumbre
y la sonrisa de mi enemigos.
El fruto de tu cosecha.
No hables. No culpes al momento
ni al desdichado que te cargó en hombros.
Culpa tu cuerpo, culpa tu mente,
culpa el reloj que creíste infinito
que te chupo el tiempo y no te permitió una frase.
Así que no busques el ayer bajo el sol de hoy
porque esas horas te encargaste de borrarlas.
Ni busques mi amor bajo las rocas
porque lo tuviste en tus manos,
y te las lavaste para pasar por inocente.
PINTOPA.