romaguce
Poeta recién llegado
Sembré el vacío en un campo de oscuridad
Después de un tiempo, germinó el silencio
De yermas flores e hiriente fragancia.
Sembré los vientos en almas yermas
Y la desolación brotó, áspera y sedienta
De rocío y mar.
Sembré esperanza y sueños entre nubes
Y oraciones, y la eternidad se esparció, sobre
El moho y el óxido de nuestras sombras.
Sembré mis lagrimas, mi sudor, mi corazón
Entre cardos y estigmas de un día de furia,
Y la tristeza nos abrigó incrédula y falaz.
Sembré tu recuerdo, tu fe y las miradas mustias
Que nos doblegaron y amaneció el perdón;
Sembré las cenizas de tu halo hibernate
Y alumbraste mi cuesta;
Sembré el adios,
Y encontré el camino,
Sobre el vacío oscuro
De esperanzas y sueños,
Entre la eternidad y el silencio,
De mil ríos que se extinguen...
Al cruzar el horizonte.
Después de un tiempo, germinó el silencio
De yermas flores e hiriente fragancia.
Sembré los vientos en almas yermas
Y la desolación brotó, áspera y sedienta
De rocío y mar.
Sembré esperanza y sueños entre nubes
Y oraciones, y la eternidad se esparció, sobre
El moho y el óxido de nuestras sombras.
Sembré mis lagrimas, mi sudor, mi corazón
Entre cardos y estigmas de un día de furia,
Y la tristeza nos abrigó incrédula y falaz.
Sembré tu recuerdo, tu fe y las miradas mustias
Que nos doblegaron y amaneció el perdón;
Sembré las cenizas de tu halo hibernate
Y alumbraste mi cuesta;
Sembré el adios,
Y encontré el camino,
Sobre el vacío oscuro
De esperanzas y sueños,
Entre la eternidad y el silencio,
De mil ríos que se extinguen...
Al cruzar el horizonte.