JORGE FERNANDEZ RUIZ
Poeta asiduo al portal
LA CREACIÓN REFLEJADA
Mi cielo también es azul,
pero de ese lúbrico azul terroso
que no impone plegarias
ni articula más trasuntos
que los de la propia Vida.
Mi cielo no condena
ni secunda anatemas
ni destiñe su reflejo
entre flores secas de retablo.
Mi cielo no mancilla a los hombres.
No preludia su ocaso
ni zanja el instinto
con su corolario a las sombras.
Porque mi cielo es orgánico,
limoso, planetario.
Es luz recién enhebrada
que teje tu piel
o enciende nostalgias
de labios y soles.
Tornasol de tu cuerpo,
peripecia de la carne,
herida de luz.
Como un sortilegio,
a ti debido,
que entresija nuestras almas.
Mi cielo también es azul,
pero de ese lúbrico azul terroso
que no impone plegarias
ni articula más trasuntos
que los de la propia Vida.
Mi cielo no condena
ni secunda anatemas
ni destiñe su reflejo
entre flores secas de retablo.
Mi cielo no mancilla a los hombres.
No preludia su ocaso
ni zanja el instinto
con su corolario a las sombras.
Porque mi cielo es orgánico,
limoso, planetario.
Es luz recién enhebrada
que teje tu piel
o enciende nostalgias
de labios y soles.
Tornasol de tu cuerpo,
peripecia de la carne,
herida de luz.
Como un sortilegio,
a ti debido,
que entresija nuestras almas.