María del R.
Poeta recién llegado
En un ataque
de infatigable perorata
te conocí, te gusté
¡claro que te gusté!.
Fuimos reincidentes del discurso,
arengas diáfanas,
insistentes desafíos.
Que tú, que yo
que yo y tal y cual
Y te gustó.
La palabra…, dijiste,
el poder de la palabra,
¡qué hermosa la palabra!,
NUNCA mutis,
Mujer hecha de palabras…
Hombres necios que acusáis...
Perdón, perdón, perdón,
esto no me pertenece.
Acertada amiga,
el tiempo no borra
tu atinada predica.
Ahora mi palabra abruma,
ahora mi palabra escuece.
Desmemoriado amor
¿qué inventarás mañana?
Las almohadas no necesitan mordazas.