Salvatierra
Poeta recién llegado
¿Qué hago con este sentimiento de abandono?
¿Lo entierro? O ¿lo quemo?
¿Dejo de transitar las maltrechas calles por donde caminamos por primera vez encadenados por las manos? ¿Evito el acero frío de la banca que presenció la primera noche de tus flirteos?
¿Qué hago con la fiebre de mi naturaleza palpitante?
¿Te busco en mis recuerdos, golpeando a la nada con frenéticas embestidas?
¿Ignoro a las putas que me llaman tentadoras a enterrar en ellas mis angustias?
¿Qué ha gobernado mi espíritu, que me impide dejar de sentirme moribundo?
¿Dónde puedo esconderme, si la tierra de la ciudad de México ya está repleta de miles de cabezas de cobardes hombres avestruz?
¿Qué hago amor, sino buscar en la extraviada sabiduría de tu filosofía las respuestas a mis preguntas?
¿Lo entierro? O ¿lo quemo?
¿Dejo de transitar las maltrechas calles por donde caminamos por primera vez encadenados por las manos? ¿Evito el acero frío de la banca que presenció la primera noche de tus flirteos?
¿Qué hago con la fiebre de mi naturaleza palpitante?
¿Te busco en mis recuerdos, golpeando a la nada con frenéticas embestidas?
¿Ignoro a las putas que me llaman tentadoras a enterrar en ellas mis angustias?
¿Qué ha gobernado mi espíritu, que me impide dejar de sentirme moribundo?
¿Dónde puedo esconderme, si la tierra de la ciudad de México ya está repleta de miles de cabezas de cobardes hombres avestruz?
¿Qué hago amor, sino buscar en la extraviada sabiduría de tu filosofía las respuestas a mis preguntas?