Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Después de leer un hermoso poema colgado por Gustavo Cervantes. La culpa.
Eso no se hace....
No....
Subir a uno al cielo sin casco protector y dejarlo allí flotando frente a ese resplandor, La poesía
Cuánto saber usar las palabras y volverlas arte eterna, como una telaraña tejida por su dueña;
pintar un lienzo que antes era blanco, vacío y sin alma, y allí, y con calma
Con los pies bajo de un banco preñarlo de vida y belleza,
parir de la cabeza esa palabra fresca
vestida de esplendor,
Y sentirse soñador junto a la corriente, sin importar el lector,
ni tampoco la gente
Pues para qué sirve el amor,
si no se está enamorado, así para el pintor, si la musa no le ha tocado
Con el estío en el pecho.
Y aunque todo este dicho y
todo bajo el sol está hecho
No hay cosa mejor
que sentir mariposas
brotando del pecho
Sentir aquel temblor
que se acelera y se dispara
con el dulce resplandor
que proyecta aquella cara
La culpa no es del artista, no señor...
es del arte que se desnuda y se ofrece
en la yerba, en la espuma de cada ola, en los segundos y las horas,
en los pétalos de la flor y en los latidos cuando hay amor
La culpa no es del artista,
no señor... Es del arte que es mayor
Eso no se hace....
No....
Subir a uno al cielo sin casco protector y dejarlo allí flotando frente a ese resplandor, La poesía
Cuánto saber usar las palabras y volverlas arte eterna, como una telaraña tejida por su dueña;
pintar un lienzo que antes era blanco, vacío y sin alma, y allí, y con calma
Con los pies bajo de un banco preñarlo de vida y belleza,
parir de la cabeza esa palabra fresca
vestida de esplendor,
Y sentirse soñador junto a la corriente, sin importar el lector,
ni tampoco la gente
Pues para qué sirve el amor,
si no se está enamorado, así para el pintor, si la musa no le ha tocado
Con el estío en el pecho.
Y aunque todo este dicho y
todo bajo el sol está hecho
No hay cosa mejor
que sentir mariposas
brotando del pecho
Sentir aquel temblor
que se acelera y se dispara
con el dulce resplandor
que proyecta aquella cara
La culpa no es del artista, no señor...
es del arte que se desnuda y se ofrece
en la yerba, en la espuma de cada ola, en los segundos y las horas,
en los pétalos de la flor y en los latidos cuando hay amor
La culpa no es del artista,
no señor... Es del arte que es mayor