Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
La cumbre de tus regalías
Estoy en la cumbre de tus regalías;
me díste tu cuerpo, tus ansias tus besos,
toda tu alegría en noches de amores,
y blancas tibiezas en mañanas frías.
No sé si te amo por lo que me diste,
por lo que prometes, por lo que me cuidas.
Tu fuíste mi esposa, mi novia, mi amante;
mi mejor amiga y mi confidente;
pasado y presente, y en enfermedades
y convalescencias, tu fuiste mi madre.
Tu, que soportaste mis vacilaciones,
todas mis derrotas, todas mis locuras;
y en los triunfos presta en felicitarme,
y me diste hijas que son como soles.
Que pasado el tiempo piensas que soy bello,
cuando las arrugas invaden mi cara
y la piel se cuelga bajo de mi cuello.
Que estoy en tus rezos, y tus pensamientos.
¡Oh Dios de los cielos, yo no la merezco!
¡Estoy en la cumbre de sus regalías!
Porque ayer me dijo... ¿Sabes que aún te quiero?
Estoy en la cumbre de tus regalías;
me díste tu cuerpo, tus ansias tus besos,
toda tu alegría en noches de amores,
y blancas tibiezas en mañanas frías.
No sé si te amo por lo que me diste,
por lo que prometes, por lo que me cuidas.
Tu fuíste mi esposa, mi novia, mi amante;
mi mejor amiga y mi confidente;
pasado y presente, y en enfermedades
y convalescencias, tu fuiste mi madre.
Tu, que soportaste mis vacilaciones,
todas mis derrotas, todas mis locuras;
y en los triunfos presta en felicitarme,
y me diste hijas que son como soles.
Que pasado el tiempo piensas que soy bello,
cuando las arrugas invaden mi cara
y la piel se cuelga bajo de mi cuello.
Que estoy en tus rezos, y tus pensamientos.
¡Oh Dios de los cielos, yo no la merezco!
¡Estoy en la cumbre de sus regalías!
Porque ayer me dijo... ¿Sabes que aún te quiero?
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