La dama “año y un mes”

Esta mujer de la que les hablo

siempre tuvo el escote en la boca

porque,

sinceramente,

yo no pude ni podré

dejar de mirarle la sonrisa,

esos dientes de los que tantos hombres

se han caído cuando ella estuvo triste.


Esta mujer de la que les hablo

se olvida los demonios

en mi cama,

le han ido muchos finales de cuento

para convertirse en la dama del castillo,

detrás de la lengua

siempre se guardó

las mejores palabras

para mí.


Esta mujer de la que les hablo

se ha curado el desamor

con la sal de sus lágrimas,

nunca necesitó a nadie

para abollar a un hombre

y tirarlo a la basura.


Yo descanso mejor desde que ella está.


Cuando le miro los ojos

puedo ver,

limpiamente,

el alma de dios.
 
Esta mujer de la que les hablo

siempre tuvo el escote en la boca

porque,

sinceramente,

yo no pude ni podré

dejar de mirarle la sonrisa,

esos dientes de los que tantos hombres

se han caído cuando ella estuvo triste.


Esta mujer de la que les hablo

se olvida los demonios

en mi cama,

le han ido muchos finales de cuento

para convertirse en la dama del castillo,

detrás de la lengua

siempre se guardó

las mejores palabras

para mí.


Esta mujer de la que les hablo

se ha curado el desamor

con la sal de sus lágrimas,

nunca necesitó a nadie

para abollar a un hombre

y tirarlo a la basura.


Yo descanso mejor desde que ella está.


Cuando le miro los ojos

puedo ver,

limpiamente,

el alma de dios.
Dejarse fascinar puede llegar a ser un arma de doble filo, pero, ya en eso, nada mejor que dejarse llevar y disfrutar. Saludos cordiales para ti, Marcelo.
 
Esta mujer de la que les hablo

siempre tuvo el escote en la boca

porque,

sinceramente,

yo no pude ni podré

dejar de mirarle la sonrisa,

esos dientes de los que tantos hombres

se han caído cuando ella estuvo triste.


Esta mujer de la que les hablo

se olvida los demonios

en mi cama,

le han ido muchos finales de cuento

para convertirse en la dama del castillo,

detrás de la lengua

siempre se guardó

las mejores palabras

para mí.


Esta mujer de la que les hablo

se ha curado el desamor

con la sal de sus lágrimas,

nunca necesitó a nadie

para abollar a un hombre

y tirarlo a la basura.


Yo descanso mejor desde que ella está.


Cuando le miro los ojos

puedo ver,

limpiamente,

el alma de dios.
Bellísimo poema de amor y vida, originales imágenes y sensibles ideas, me ha gustado mucho amigo Marcelo. Un abrazo. Paco.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba