William Peldragon
Poeta recién llegado
Los débiles pensamientos flotan a la deriva, haciendo que la oscuridad penetre
En cada uno de los miedos que se arrastran como demonios sobre el suelo
Es cerca de media noche, y parece que los susurros de las agonías pasadas aumentan
El aire lleno de ruidos indefinidos, saca a los muertos de sus tumbas a centenares
¡Sus carcajadas!
Apenas audibles, hacen a la oscuridad tan densa como la muerte arrebatando la paz de su alma Uno a uno se reflejan ante el los repulsivos rostros abominables que
Vomitaban gusanos repugnantes
Ignotas larvas corruptas que se arrastraban y se cebaban penetrando en su carne
Se sentó en la oscuridad observando el abismo sintiendo en los huesos la influencia sobrenatural del la noche amorfa se reflejaba en la eternidad
Afuera atronaron denuedo las carcajadas del aviso
Aquel sentimiento tétrico rasgo los velos de su alma, penetrándolo como hojas forjadas en los infiernos
Ya hacia inerte cata tónico con los ojos absorbidos en el gorgoteo de un fantasmal siseo que cedía a cada palpitar de su corazón
Como en sueños flotando como un espectro innombrable de la oscuridad comenzó a acercarse una mujer dejando tras de si la visión de un sepulcro abarrotado de terrores
El rostro pálido se acerco
Sintió el roce de los labios fríos presionando contra los suyos, el silencio lo envolvió como una nube de tormenta estremeciéndolo, intoxicándolo
Amargo y extraña mente seductor
Saboreaba el beso de la muerte Estremecido su mundo mientras su mente se diluía en vagas formas fantasmagóricas