Maroc
Alberto
Soy la herida grande del contador
de sueños,
llego de un nunca esbozado
apenas contra un fulgor de sombras
que atenazan el aíre,
masticando la imaginación
atada a un cerebro que lo destroza todo.
Sigo caminando sin freno
hacia ninguna parte
porque los horizontes no bastan.
Un inmenso azul oscuro
me mira desde las nubes del cielo;
silencioso, misterioso y profundo
pero no lo fotografío
porque la cámara de mi corazón
lo ha capturado antes
borrando toda imagen sensible.
Palomas mensajeras de virtual luminiscencia
mueven su cuerpo a un click de mi oreja
para que escriba algo sobre esta historia.
Se cansó de tantas lágrimas
vertidas sobre ella,
de tantos desastres
provocados por el ser humano
que está tiñendo de angustia
los cielos chorreantes de sangre.
Quiero ver las estrellas
encendidas a través del vidrio
de mi ventana pero solo veo
sombras, de un color gris plomizo,
curtidas de espanto,
no nos queda tiempo
mientras dormimos en casas sin alma
donde charlan muertos por televisión,
todo está acabado,
todo está vendido.
¿Qué podemos hacer?,
si la poesía es un arma cargada de futuro
¿cómo podemos luchar contra los misiles?
si sólo nos quedan las palabras,
creo que lo mejor será dormir
a ver si sueño con un futuro mejor
imposible en realidad.
El agua conversa con la lluvia
pero no la queremos escuchar,
el diagnóstico será un millón de euros
más IVA;
la lógica de la sociedad de consumo,
los productos son un engaño,
el impacto sobre el medio ambiente
es muchísimo más importante
que el invento de la bombilla,
billones de hamburguesas
se comen la selva del Amazonas,
¡larga vida a la muerte!
El timo del secador de pelo
bajo el agua me da la razón,
no compramos comida por necesidad
o por hambre y no hay controles
porque el capitalismo es el mayor
engaño de la historia.
Sabremos que hay algo peor
que cualquier genocidio
y nos lo traerá la naturaleza.
La verdad y el amor
deberían estar por encima de todo
pero el dinero gobierna el mundo,
hay que empaparse de sed de agua
porque siempre es un placer y
¿cuáles son tus sentires?,
quizá estén ocultos detrás
de tanto parpadeo ¿o
temes que no haya caído una gota?,
seguimos adelante,
ten cuidado porque ellos
y los mundos de los que vienen
sufren una sed insaciable
manchada de un negro pegajoso
que dan de comer a la gente,
que ensucia el mar,
asómate al balcón de la naturaleza
y verás como lo hacen,
Ella dice:
¡cómo?
y con sus acciones te hace
mirar un poco más lejos
de aquel lugar al que te lleva
la American Express,
no importa;
el billete de cien dólares
o el de quinientos euros
saben mucho de lo que deben hacer
para que caigas por un precipicio
profundo, profundo, profundo.
No hay destino
ni futuro que su corazón inocente no controle,
tampoco podrán salvarte
miles o millones de dioses
que son mentira,
no te pueden ayudar porque no existen.
Aquí estás hermano, hermana,
esperas el momento en que la dueña
del caos arrase con el paraíso
falso de las emociones
que traen esos fabricantes de basura
aleccionada para emplearla en tu plato,
ya tienes la suciedad mezclándose
con los perfumes de la dama,
sufrimos el destino ramplón
de esos tunantes.
¿Por qué nos ponen cadenas?,
¿cómo controlan nuestros actos?,
no comprendo que sólo piensen
en riquezas, dinero a cualquier precio
mientras la lucha por la libertad
nos trae la única esperanza.
Pasan los minutos,
vendrá el día,
esperando...
de sueños,
llego de un nunca esbozado
apenas contra un fulgor de sombras
que atenazan el aíre,
masticando la imaginación
atada a un cerebro que lo destroza todo.
Sigo caminando sin freno
hacia ninguna parte
porque los horizontes no bastan.
Un inmenso azul oscuro
me mira desde las nubes del cielo;
silencioso, misterioso y profundo
pero no lo fotografío
porque la cámara de mi corazón
lo ha capturado antes
borrando toda imagen sensible.
Palomas mensajeras de virtual luminiscencia
mueven su cuerpo a un click de mi oreja
para que escriba algo sobre esta historia.
Se cansó de tantas lágrimas
vertidas sobre ella,
de tantos desastres
provocados por el ser humano
que está tiñendo de angustia
los cielos chorreantes de sangre.
Quiero ver las estrellas
encendidas a través del vidrio
de mi ventana pero solo veo
sombras, de un color gris plomizo,
curtidas de espanto,
no nos queda tiempo
mientras dormimos en casas sin alma
donde charlan muertos por televisión,
todo está acabado,
todo está vendido.
¿Qué podemos hacer?,
si la poesía es un arma cargada de futuro
¿cómo podemos luchar contra los misiles?
si sólo nos quedan las palabras,
creo que lo mejor será dormir
a ver si sueño con un futuro mejor
imposible en realidad.
El agua conversa con la lluvia
pero no la queremos escuchar,
el diagnóstico será un millón de euros
más IVA;
la lógica de la sociedad de consumo,
los productos son un engaño,
el impacto sobre el medio ambiente
es muchísimo más importante
que el invento de la bombilla,
billones de hamburguesas
se comen la selva del Amazonas,
¡larga vida a la muerte!
El timo del secador de pelo
bajo el agua me da la razón,
no compramos comida por necesidad
o por hambre y no hay controles
porque el capitalismo es el mayor
engaño de la historia.
Sabremos que hay algo peor
que cualquier genocidio
y nos lo traerá la naturaleza.
La verdad y el amor
deberían estar por encima de todo
pero el dinero gobierna el mundo,
hay que empaparse de sed de agua
porque siempre es un placer y
¿cuáles son tus sentires?,
quizá estén ocultos detrás
de tanto parpadeo ¿o
temes que no haya caído una gota?,
seguimos adelante,
ten cuidado porque ellos
y los mundos de los que vienen
sufren una sed insaciable
manchada de un negro pegajoso
que dan de comer a la gente,
que ensucia el mar,
asómate al balcón de la naturaleza
y verás como lo hacen,
Ella dice:
¡cómo?
y con sus acciones te hace
mirar un poco más lejos
de aquel lugar al que te lleva
la American Express,
no importa;
el billete de cien dólares
o el de quinientos euros
saben mucho de lo que deben hacer
para que caigas por un precipicio
profundo, profundo, profundo.
No hay destino
ni futuro que su corazón inocente no controle,
tampoco podrán salvarte
miles o millones de dioses
que son mentira,
no te pueden ayudar porque no existen.
Aquí estás hermano, hermana,
esperas el momento en que la dueña
del caos arrase con el paraíso
falso de las emociones
que traen esos fabricantes de basura
aleccionada para emplearla en tu plato,
ya tienes la suciedad mezclándose
con los perfumes de la dama,
sufrimos el destino ramplón
de esos tunantes.
¿Por qué nos ponen cadenas?,
¿cómo controlan nuestros actos?,
no comprendo que sólo piensen
en riquezas, dinero a cualquier precio
mientras la lucha por la libertad
nos trae la única esperanza.
Pasan los minutos,
vendrá el día,
esperando...
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