De mi carcaj de Alado Cupido extraje
Travesuras, Insolencias e Jaleo
como flechas para mis brazos en cruz.
A mi Fuerza y Rebeldía,
pues le pertenecía mi Corazón de Jabato,
Ella, la delegada, ordenaba a las Centurias del aula
que me arrodillasen delante del encerado,
la cruz.
Cuanto más me forzaban
más Feliz me sentía se Ser el Centro de Su Atención.
De mi Negativa, Claudia,
a Ser Tu Rey del Mundo Mundial,
de la Pelota, del Regaliz.
Yo Sentía que la tenía toda para mi. ¡Era mía!
¡Santa Coronita de Laurel!
Cedía cuando me ponían un libro gordo
con una cruz en cada mano,
y después de humillado me acusaba se Ser un Tal Diablo,
gritando Dulces Poemas delante de la señorita rottenmeier
que acariciaba su Rubia melena y sentaba
en su pupitre con el deber
de buena y santa Niña cumplido.
Qué de Azul Celeste hermoso
y qué satisfecha se sentí Ella con aquel Juego.
Yo también.
Travesuras, Insolencias e Jaleo
como flechas para mis brazos en cruz.
A mi Fuerza y Rebeldía,
pues le pertenecía mi Corazón de Jabato,
Ella, la delegada, ordenaba a las Centurias del aula
que me arrodillasen delante del encerado,
la cruz.
Cuanto más me forzaban
más Feliz me sentía se Ser el Centro de Su Atención.
De mi Negativa, Claudia,
a Ser Tu Rey del Mundo Mundial,
de la Pelota, del Regaliz.
Yo Sentía que la tenía toda para mi. ¡Era mía!
¡Santa Coronita de Laurel!
Cedía cuando me ponían un libro gordo
con una cruz en cada mano,
y después de humillado me acusaba se Ser un Tal Diablo,
gritando Dulces Poemas delante de la señorita rottenmeier
que acariciaba su Rubia melena y sentaba
en su pupitre con el deber
de buena y santa Niña cumplido.
Qué de Azul Celeste hermoso
y qué satisfecha se sentí Ella con aquel Juego.
Yo también.