lamiradaacida
Poeta recién llegado
Conocí el verdadero silencio de mis palabras,
quitándole horas a la vida
y dándoselas a aquella mujer que nunca las quiso
y yo engañándome con mi propia sombra
como el hombre encadenado en la caverna.
La luz de la vida golpeó fuerte mi rostro
las lagrimas purgaron la sal de la llaga,
y como un lobo herido lamí mis heridas.
Enfrenté mis fantasmas y renací.
ni el tiempo ni el sueño extirparon las penas.
Pero la pena al fin voló por una ventana
qué cerré por dentro y por fuera.
La desilusión en mí es una constante,
pero la diferencia es que encerré la "des"
y atesoré la "ilusión".
quitándole horas a la vida
y dándoselas a aquella mujer que nunca las quiso
y yo engañándome con mi propia sombra
como el hombre encadenado en la caverna.
La luz de la vida golpeó fuerte mi rostro
las lagrimas purgaron la sal de la llaga,
y como un lobo herido lamí mis heridas.
Enfrenté mis fantasmas y renací.
ni el tiempo ni el sueño extirparon las penas.
Pero la pena al fin voló por una ventana
qué cerré por dentro y por fuera.
La desilusión en mí es una constante,
pero la diferencia es que encerré la "des"
y atesoré la "ilusión".