laurapillina
Poeta recién llegado
Es un dolor ocioso
el que hoy la torre asalta y desmorona.
Caben muchas palabras todavía;
de razones no cabe ni una sola.
Tiendo los dedos y, por las esquinas,
quiero alcanzar la rosa.
No está.No está.No está.Se escabulleron
juntos mi sueño y quien lo nombra.
La tierra lleva lejos los suspiros:
no es una amante silenciosa.
He heredado alhelíes; he tenido
la eternidad de la magnolia;
y la arrogante cala fue un mensaje
equivocado de la aurora.
Me extravié por sus olores;
cambiéla flor por el aroma.
No hay nuevas luces ya,la que buscaba
era un amanecer de luto y sombras:
una luz que no existe
ni siquiera detrás de la congoja.
Busqué una boca sólo
hoy me muerden los dientes de cien bocas.
Sentí una sed de nieve
contra la sangre y contra
la carne: la he perdido, me he perdido...
Un niño, quedo, a mis epaldas llora.
¿Soy yo quien dijo:"Encontraré una tarde
la flor reparadora,
una flor que gobierne mi esperanza,
humilde e imperiosa"?
En mi frente presiento manos
que indiferente ya casi me tocan,
que me disipan ya casi el difícil
calor de las palomas.
Despertar, despertar, eso era todo.
El sueño nunca se recobra.
Un gran dolor, mio y de muchos,
árido y yerto me corona.
Desconsolada lluvia cae
sobre unas huellas y las borra.
Creí en florestas increíbles
que en primavera se deshojan.
Ya no sé el nombre de quien hablo
ni para quién cantó la alondra.
Me falta el día y su promesa,
el corazón todo me sobra.
Hablé de bosques compartidos,
hablé de llagas triunfadoras,
hablé de ángel, de la verde
vida, de las ortigas generosas...
Por decir cosas indecibles
me dejé sin decir las otras.
Hoy enmudezco. Hoy enmudezco.
Hoy sobreviene la deshora:
hoy ni la vida es compañera
ni la muerte, liberadora.
el que hoy la torre asalta y desmorona.
Caben muchas palabras todavía;
de razones no cabe ni una sola.
Tiendo los dedos y, por las esquinas,
quiero alcanzar la rosa.
No está.No está.No está.Se escabulleron
juntos mi sueño y quien lo nombra.
La tierra lleva lejos los suspiros:
no es una amante silenciosa.
He heredado alhelíes; he tenido
la eternidad de la magnolia;
y la arrogante cala fue un mensaje
equivocado de la aurora.
Me extravié por sus olores;
cambiéla flor por el aroma.
No hay nuevas luces ya,la que buscaba
era un amanecer de luto y sombras:
una luz que no existe
ni siquiera detrás de la congoja.
Busqué una boca sólo
hoy me muerden los dientes de cien bocas.
Sentí una sed de nieve
contra la sangre y contra
la carne: la he perdido, me he perdido...
Un niño, quedo, a mis epaldas llora.
¿Soy yo quien dijo:"Encontraré una tarde
la flor reparadora,
una flor que gobierne mi esperanza,
humilde e imperiosa"?
En mi frente presiento manos
que indiferente ya casi me tocan,
que me disipan ya casi el difícil
calor de las palomas.
Despertar, despertar, eso era todo.
El sueño nunca se recobra.
Un gran dolor, mio y de muchos,
árido y yerto me corona.
Desconsolada lluvia cae
sobre unas huellas y las borra.
Creí en florestas increíbles
que en primavera se deshojan.
Ya no sé el nombre de quien hablo
ni para quién cantó la alondra.
Me falta el día y su promesa,
el corazón todo me sobra.
Hablé de bosques compartidos,
hablé de llagas triunfadoras,
hablé de ángel, de la verde
vida, de las ortigas generosas...
Por decir cosas indecibles
me dejé sin decir las otras.
Hoy enmudezco. Hoy enmudezco.
Hoy sobreviene la deshora:
hoy ni la vida es compañera
ni la muerte, liberadora.
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