emiled
Poeta adicto al portal
La desnudez de la demencia (dueto con will)
Dueto improvisado con will, lunes por la noche.
AZUL: Will
Negro: Emiled
Negro: Emiled
I-
Pasadizo tallado en la materia óptica del pubis
epicentro navegante del ayer desnudo ante el aire,
minutero punzante hasta la daga dorsal
donde el antifaz del vértice, es palpable.
Calles roídas por el óxido, en las córneas del éter,
espiral humeante ¡Alba de sueños, canciones del nublo!
El reloj humea, trayendo líquenes en las avenidas
donde llora el estío, el nácar y las nubes de polen.
Se difunden las puertas misantropías del martirio,
lidian el sueño, la pesadilla en rincón nebuloso,
vaivenes le dan el oleaje, al transeúnte tripulante
de la estación mosaica del cielo versátil.
Es inmenso el oleaje de los sueños, el éxtasis,
las pupilas que se exaltan al caer el crepúsculo;
celosías del alma, listas para caer al empíreo,
noches de alcohol que celebran las pléyades.
El vistazo más tornadizo de la retina
libera la plataforma de los pasos gélidos
por el sendero irónico del simbolismo,
¡refunde la sustancia maniática!
Había visto un altar de hierro multicolor,
un humo, de opio cubriendo las estaciones,
¡Ay, invierno! , escarchas dormitando en mi lecho,
calles, avenidas, las farolas de alcázar, llorando.
Gira la séptima luna del embrujo agostero
rechinan los dientes, la inconciente agita
vertientes en destiempo sincronizado
por pináculos demenciales.
Sueños, zargazos de un mar donde los buques rechinan,
¡Delirios, donde no sabe la visión si es canción!
¡si es oro negro ese sueño de la muerte, o lluvia!
Locuras, pasadizos húmedos abriéndose al estío,
desbordándose en las nubes de las Hespérides.
II-
Se acaba el final sin principio,
el silencio sucumbe la percepción,
aquella que habita,
en el peldaño negrusco de la conciencia.
El sueño dispara las ballestas,
y las flechas, dardos del Apocalipsis,
suspiran, como hojas de reseco otoño,
que dormitan en los baldíos ateridos del alma.
WILL, Emiled, :::banana:::