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Dueto Angelique / Francisco Iván Pazualdo
La despedida
Déjame ir, no quiero que me mientas
no quiero oír ya, tus frases de poeta
eres falso, como el amor que profesas
déjame pasarle llave a tu puerta.
No te disipes en la amargura
nuestro amor debe ser eterno, todavía tiene cura
no te prometo la mentira si decides quedarte
te prometo mi amor, aunque decidas ausentarte.
No digas más, amor, que me lastimas
dolorosa te esperé en las noches cautivas
pero ya me cansé de oír siempre lo mismo
de amar y llorar por un amor que no es digno.
Escucharás mis súplicas, te rogaré hasta no cansarme
romperé mi jurar porque no quiero ahora olvidarte
quiero prenderme de ti, prepárate para adorarme
no me dejes, mi cariño completo he de brindarte.
¿Qué ganas con ésto? Yo ya no deseo escucharte
no merezco que juegues, mucho he de amarte
pero no lo mereces, por eso voy a olvidarte
aunque me ruegues yo ya me canse de esperarte.
No me olvides, me rendiré ante ti, pronunciare mi perdón
no resbalaré mis manos en tus dedos, mis lágrimas te amarán
te amarraré a mis caricias, te ha de amar mi corazón
no resbalaré mis manos, amor, las sábanas te implorarán.
Calla, no sigas, te lo pide mi ser cansado
sé que entre tú y yo, existe un ayer enterrado
pero son tantas, ¡tantas las caricias imborrables!
¡tanto amor en mi, y tan falso de tu parte!
Olvídate de la despedida, mi corazón se rompe en tus hilos
perseguiré tus besos a donde tus labios se dirijan
olvídate del pasado, bórralo de tus pergaminos
y recuerda el cuerpo que te amó en noches furtivas.
No beses mis lágrimas, por dios, no dejes tus huellas
marcadas en mí, amor, porque mi ser se quema
llévate el calor que me producen tus besos
y auséntate en la aurora gris del silencio
Reuniré los vestigios de haber profesado tu religión
en la recámara hay prosas manifestándose por tu despedida
y yo parpadeo en la constante de mi propia perdición
irás corriendo de mis penas, te amo y ahora me dejas sin vida.
Llévate la magia que existió entre los dos un día
llévate el dolor que me ha de producir ésta partida
no quiero volver atrás, porque éste amor me lastima
quiero perderme en la incesante brisa de la vida
Dejaré en ti no mi renuncia, mis sentimientos,
mis huellas desbaratadas en tu cuerpo aprisionado
te morderá la conciencia y yo quedaré de ti posesionado
y mis promesas hacia ti ahora parecen juramentos.
Quizás, en la distancia, mis noches te extrañen
fueron muchos los años que viví a tu lado
casi una vida, todo un corazón amándote
pero llegó su fin, ¡el inicio fue el gran culpable!
No culpes al inicio, si quieres me declaro culpable
pensarás que soy un tonto al intentar doblegarte
si lo hago es porque no te poseeré más otra vez
y yo, sin ti, me siento como un mar sin pez.
Hoy se va mi cuerpo impregnado de tu aroma
mi piel fue tu piel, en la tristeza y en la gloria
y te dejo, sin querer, esta lágrima que se asoma
pidiéndote perdón si falle ¡hasta la próxima!
no quiero oír ya, tus frases de poeta
eres falso, como el amor que profesas
déjame pasarle llave a tu puerta.
No te disipes en la amargura
nuestro amor debe ser eterno, todavía tiene cura
no te prometo la mentira si decides quedarte
te prometo mi amor, aunque decidas ausentarte.
No digas más, amor, que me lastimas
dolorosa te esperé en las noches cautivas
pero ya me cansé de oír siempre lo mismo
de amar y llorar por un amor que no es digno.
Escucharás mis súplicas, te rogaré hasta no cansarme
romperé mi jurar porque no quiero ahora olvidarte
quiero prenderme de ti, prepárate para adorarme
no me dejes, mi cariño completo he de brindarte.
¿Qué ganas con ésto? Yo ya no deseo escucharte
no merezco que juegues, mucho he de amarte
pero no lo mereces, por eso voy a olvidarte
aunque me ruegues yo ya me canse de esperarte.
No me olvides, me rendiré ante ti, pronunciare mi perdón
no resbalaré mis manos en tus dedos, mis lágrimas te amarán
te amarraré a mis caricias, te ha de amar mi corazón
no resbalaré mis manos, amor, las sábanas te implorarán.
Calla, no sigas, te lo pide mi ser cansado
sé que entre tú y yo, existe un ayer enterrado
pero son tantas, ¡tantas las caricias imborrables!
¡tanto amor en mi, y tan falso de tu parte!
Olvídate de la despedida, mi corazón se rompe en tus hilos
perseguiré tus besos a donde tus labios se dirijan
olvídate del pasado, bórralo de tus pergaminos
y recuerda el cuerpo que te amó en noches furtivas.
No beses mis lágrimas, por dios, no dejes tus huellas
marcadas en mí, amor, porque mi ser se quema
llévate el calor que me producen tus besos
y auséntate en la aurora gris del silencio
Reuniré los vestigios de haber profesado tu religión
en la recámara hay prosas manifestándose por tu despedida
y yo parpadeo en la constante de mi propia perdición
irás corriendo de mis penas, te amo y ahora me dejas sin vida.
Llévate la magia que existió entre los dos un día
llévate el dolor que me ha de producir ésta partida
no quiero volver atrás, porque éste amor me lastima
quiero perderme en la incesante brisa de la vida
Dejaré en ti no mi renuncia, mis sentimientos,
mis huellas desbaratadas en tu cuerpo aprisionado
te morderá la conciencia y yo quedaré de ti posesionado
y mis promesas hacia ti ahora parecen juramentos.
Quizás, en la distancia, mis noches te extrañen
fueron muchos los años que viví a tu lado
casi una vida, todo un corazón amándote
pero llegó su fin, ¡el inicio fue el gran culpable!
No culpes al inicio, si quieres me declaro culpable
pensarás que soy un tonto al intentar doblegarte
si lo hago es porque no te poseeré más otra vez
y yo, sin ti, me siento como un mar sin pez.
Hoy se va mi cuerpo impregnado de tu aroma
mi piel fue tu piel, en la tristeza y en la gloria
y te dejo, sin querer, esta lágrima que se asoma
pidiéndote perdón si falle ¡hasta la próxima!
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