La despedida

Ictiandro

Poeta adicto al portal
El día que te fuiste charlé conmigo en lo alto de un muro
que conoció de nuestros caprichos felices.
Mientras el avión levantaba nariz hacia el cielo
leí ese capítulo 21 que tus mejillas enrojecieron,
me perdí en los trabalenguas de situaciones tontas que nos separaron
y las tantas cosas que hicimos para herirnos.
Fue una tarde de Febrero,
el sol se escondía a ratos para no castigar mis ojos ya dolidos,
y el mar, mi eterno amigo del callado llanto,
fue papel para los miles de versos que recreé en ti.
Llevé mi cámara fotográfica,
eternicé cada segundo de mi estado de ánimo
visitando los lugares en que desatamos la furia de amantes.
Y los muros están por doquier,
fortaleza que no contuvo tus ansias de volar,
partiste hacia donde estaba tu vida soñada,
aquí no había nada que salvar.
En lo alto del faro la ciudad a lo lejos desaparecía
tras cada pestaña de mis párpados cerrados
evitando el aire que lanzaba tus besos lejanos.
Así fue mi despedida, ahogadas palabras,
conversación que no tuvo lugar,
viaje hacia el paraíso de nuestros encuentros,
recuento de cuanto fue divino, adiós en silencio,
amor que saltó para siempre de mi pecho hacia el mar
alejándose de mí, surcando aguas en pos de las caricias
que te llevaste con mi sombra.
 
El día que te fuiste charlé conmigo en lo alto de un muro
que conoció de nuestros caprichos felices.
Mientras el avión levantaba nariz hacia el cielo
leí ese capítulo 21 que tus mejillas enrojecieron,
me perdí en los trabalenguas de situaciones tontas que nos separaron
y las tantas cosas que hicimos para herirnos.
Fue una tarde de Febrero,
el sol se escondía a ratos para no castigar mis ojos ya dolidos,
y el mar, mi eterno amigo del callado llanto,
fue papel para los miles de versos que recreé en ti.
Llevé mi cámara fotográfica,
eternicé cada segundo de mi estado de ánimo
visitando los lugares en que desatamos la furia de amantes.
Y los muros están por doquier,
fortaleza que no contuvo tus ansias de volar,
partiste hacia donde estaba tu vida soñada,
aquí no había nada que salvar.
En lo alto del faro la ciudad a lo lejos desaparecía
tras cada pestaña de mis párpados cerrados
evitando el aire que lanzaba tus besos lejanos.
Así fue mi despedida, ahogadas palabras,
conversación que no tuvo lugar,
viaje hacia el paraíso de nuestros encuentros,
recuento de cuanto fue divino, adiós en silencio,
amor que saltó para siempre de mi pecho hacia el mar
alejándose de mí, surcando aguas en pos de las caricias
que te llevaste con mi sombra.

Preciosa poesia poeta amigo mio que melancolia tan exquisita tan maravillosamente lograda todos los renglones son increibles me da gusto encontrarme con tu poesia y no dejarla en cero que no lo merece ya tienes un comentario amigo hermoso poema saludos.

Postada me toda ahora a mi quitar los ceros jajajaja.
 
Hola Adrián, algo diferente percibo a lo que normalmente leo de ti... pero tu belleza habitual se hace presente en cada palabra.
Saludos amigo.
 
Francisco Iván Pazualdo;1324660 dijo:
Preciosa poesia poeta amigo mio que melancolia tan exquisita tan maravillosamente lograda todos los renglones son increibles me da gusto encontrarme con tu poesia y no dejarla en cero que no lo merece ya tienes un comentario amigo hermoso poema saludos.

Postada me toda ahora a mi quitar los ceros jajajaja.


jaja, mi estimado amigo, talento de poeta. Que mayor abrazo y estima que sus palabras siempre tan cercanas a mi obra. Me tomo ahora un tiempo para MP y no puedo dejar de responderle a su comentario. De veras que su presencia enrumba mi poesía. Abrazos fraternales.
 
Doña Myriam;1324929 dijo:
Hola Adrián, algo diferente percibo a lo que normalmente leo de ti... pero tu belleza habitual se hace presente en cada palabra.
Saludos amigo.

Poeta del alma y miles de arcoiris, es alegría para mi tarde y los días venideros recibir su huella en manto de mis palabras en versos. Gracias por estar. Besos estelares.
 

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