Por el precio de tu aprecio
solo recibí desprecio,
por escoger un atajo,
dictado por tu consejo,
me hallé sumido en el fango
que tus lodos me trajeron.
Ahora que odio la imagen
que me mira en el espejo,
ahora que miro mis manos
y sólo veo tus gestos,
ahora no queda nada
salvo rencor y despecho.
solo recibí desprecio,
por escoger un atajo,
dictado por tu consejo,
me hallé sumido en el fango
que tus lodos me trajeron.
Ahora que odio la imagen
que me mira en el espejo,
ahora que miro mis manos
y sólo veo tus gestos,
ahora no queda nada
salvo rencor y despecho.