(A mi hijo)
!Juega, niño mío, juega,
canta, ríe y llora!.
Guardaré silencio
aunque mis oídos griten
y estallen de pena;
aunque mi siesta escape
de mis ojos aturdidos
y mis manos sedientas
no derramen una gota
de tinta sobre el papel.
!Anda! Corre sin freno
por las sendas abiertas
de esta casa, en espera
de tu risa feliz,
y con tus alas viriles,
¡vuela, vuela por mí!,
porque los años pesan,
y por aquellos niños
que, enjugando sus lágrimas,
comprenderán que tu dicha,
para sus almas inertes,
será una triste quimera.
!Juega, niño mío, juega,
canta, ríe y llora!.
Guardaré silencio
aunque mis oídos griten
y estallen de pena;
aunque mi siesta escape
de mis ojos aturdidos
y mis manos sedientas
no derramen una gota
de tinta sobre el papel.
!Anda! Corre sin freno
por las sendas abiertas
de esta casa, en espera
de tu risa feliz,
y con tus alas viriles,
¡vuela, vuela por mí!,
porque los años pesan,
y por aquellos niños
que, enjugando sus lágrimas,
comprenderán que tu dicha,
para sus almas inertes,
será una triste quimera.
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