Hay cosas que nacen en mi mano,
y otras que se escapan como el viento;
no todo cuanto abrazo es fundamento,
ni todo cuanto pierdo es desengaño.
Gobierno el paso firme que yo doy,
la intención que sostiene mi mirada,
mas no el rumbo final de la jornada
ni el eco que en los otros deja el hoy.
No mando en la tormenta ni en la ola,
ni en el juicio que el mundo hace de mí,
pero sí en no perderme en ese “sí”
que al miedo, sin querer, se le acomoda.
Acepto lo que viene sin cadena,
suelto aquello que nunca fue mío,
y en ese leve y lúcido vacío
mi alma se recoge… y se serena.
Así camino libre, aunque atado
al hilo sutil de lo que este presente:
hacer lo que depende de mi mente…
y al resto, dejarlo a su cuidado.
y otras que se escapan como el viento;
no todo cuanto abrazo es fundamento,
ni todo cuanto pierdo es desengaño.
Gobierno el paso firme que yo doy,
la intención que sostiene mi mirada,
mas no el rumbo final de la jornada
ni el eco que en los otros deja el hoy.
No mando en la tormenta ni en la ola,
ni en el juicio que el mundo hace de mí,
pero sí en no perderme en ese “sí”
que al miedo, sin querer, se le acomoda.
Acepto lo que viene sin cadena,
suelto aquello que nunca fue mío,
y en ese leve y lúcido vacío
mi alma se recoge… y se serena.
Así camino libre, aunque atado
al hilo sutil de lo que este presente:
hacer lo que depende de mi mente…
y al resto, dejarlo a su cuidado.