Enrique Quiroz Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
LA DIOSA Y EL MORTAL
Dejó su altar, y esbelta
como el trigo,
me descubrió sus ojos
celestiales,
y en su mirar se abrieron
los portales
de un cielo azul, que adoro
y que bendigo.
como el trigo,
me descubrió sus ojos
celestiales,
y en su mirar se abrieron
los portales
de un cielo azul, que adoro
y que bendigo.
Y sosegó mi sed
que era un castigo
desde la eterna miel
de sus panales,
y me sentí el Señor
de los mortales
cuando me dijo: ¡Tú estarás conmigo!
que era un castigo
desde la eterna miel
de sus panales,
y me sentí el Señor
de los mortales
cuando me dijo: ¡Tú estarás conmigo!
Y sucumbí al mandato
del amor,
cuando mi cuerpo ardió
como una hoguera
en su divino fuego
de pasión,
y ante los cielos ¡ juro por mi honor!,
del amor,
cuando mi cuerpo ardió
como una hoguera
en su divino fuego
de pasión,
y ante los cielos ¡ juro por mi honor!,
que si mi pecho abrir
ella quisiera,
¡Yo hasta morir le doy mi corazón!
ella quisiera,
¡Yo hasta morir le doy mi corazón!
AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
PIURA- PERÚ.
DERECHOS RESERVADOS
abelenqc@hotmail.com
8 de Julio del 2009.
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
PIURA- PERÚ.
DERECHOS RESERVADOS
abelenqc@hotmail.com
8 de Julio del 2009.