La distancia del aire

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Vuela la paz por mi cuerpo;

no se como la encontré

pero la tengo pegada a mi piel,

libre.

Desapareció la prisa,

la inquietud de mi pensamiento,

desapareció el dardo encendido

de las palabras de los amigos.

Se pego la serenidad a mi ombligo

y mis ojos vieron diferente,

mi corazón retuvo el calor,

latió a otro ritmo;

no culpo ni me culpo.

Pongo la distancia del aire

entre mis batallas y las batallas.

Me enredo en la bandera blanca,

la agarro fuerte

para que “sin nombres”

siga alba como siempre.

Olvido tantas cosas como puedo.

Sin saber como

hay un sosiego en mis venas

fruto quizás de mucho trabajo

o por muchos años “tropezando con la vida.

Pero aquí esta ahora

y me gustaría que aquí siguiera.
 
Vuela la paz por mi cuerpo;

no se como la encontré

pero la tengo pegada a mi piel,

libre.

Desapareció la prisa,

la inquietud de mi pensamiento,

desapareció el dardo encendido

de las palabras de los amigos.

Se pego la serenidad a mi ombligo

y mis ojos vieron diferente,

mi corazón retuvo el calor,

latió a otro ritmo;

no culpo ni me culpo.

Pongo la distancia del aire

entre mis batallas y las batallas.

Me enredo en la bandera blanca,

la agarro fuerte

para que “sin nombres”

siga alba como siempre.

Olvido tantas cosas como puedo.

Sin saber como

hay un sosiego en mis venas

fruto quizás de mucho trabajo

o por muchos años “tropezando con la vida.

Pero aquí esta ahora

y me gustaría que aquí siguiera.

Profundos y bellos versos compartes amiga Maria.
Un abrazo
 
Cuando se consigue ese estado seráfico hay que hacer lo imposible para conservarlo, es todo un tesoro. Bien nos lo expresas en el poema que nos compartes.

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Vuela la paz por mi cuerpo;

no se como la encontré

pero la tengo pegada a mi piel,

libre.

Desapareció la prisa,

la inquietud de mi pensamiento,

desapareció el dardo encendido

de las palabras de los amigos.

Se pego la serenidad a mi ombligo

y mis ojos vieron diferente,

mi corazón retuvo el calor,

latió a otro ritmo;

no culpo ni me culpo.

Pongo la distancia del aire

entre mis batallas y las batallas.

Me enredo en la bandera blanca,

la agarro fuerte

para que “sin nombres”

siga alba como siempre.

Olvido tantas cosas como puedo.

Sin saber como

hay un sosiego en mis venas

fruto quizás de mucho trabajo

o por muchos años “tropezando con la vida.

Pero aquí esta ahora

y me gustaría que aquí siguiera.
Estado maximo donde el olvido se hace emblema de
ese sosiego buscada. no mas luchas, queda esa
bandera blanca para constituir un espacio
de solemnidad intima. excelente. saludos de
luzyabsenta
 
Vuela la paz por mi cuerpo;

no se como la encontré

pero la tengo pegada a mi piel,

libre.

Desapareció la prisa,

la inquietud de mi pensamiento,

desapareció el dardo encendido

de las palabras de los amigos.

Se pego la serenidad a mi ombligo

y mis ojos vieron diferente,

mi corazón retuvo el calor,

latió a otro ritmo;

no culpo ni me culpo.

Pongo la distancia del aire

entre mis batallas y las batallas.

Me enredo en la bandera blanca,

la agarro fuerte

para que “sin nombres”

siga alba como siempre.

Olvido tantas cosas como puedo.

Sin saber como

hay un sosiego en mis venas

fruto quizás de mucho trabajo

o por muchos años “tropezando con la vida.

Pero aquí esta ahora

y me gustaría que aquí siguiera.
Muy bello poema, siempre es un placer leerte amiga María. Un abrazo. Paco.
 

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