Bello poema a la nostalgia de un adiós, con elucubrante final, quiero decir, que da para pensar por todo el poema. Fin de la historia que no comienza sino en el infinito pensamiento de quien revuelve sus muebles y destartala su lar interno para buscar una palabra que no existió, un saludo con beso que sólo el sueño y el delirio se lo regalaron a tu memoria, que sólo silva el viento mientras te aleja de la malograda gloria. Urges al tiempo una vez más a devolver lo que no trajo ni conserva quizá, que vuelvan las palabras aunadas a aquellos besos lejanos.
Te dejo estrellas, Mamen