lesmo
Poeta veterano en el portal
La dueña
Tiene cara que ofende por ingrata
y su oblicua mirada me marea
cuando sobre los muebles se pasea
y asegura el poner bien cada pata.
Con uñas afiladas desbarata
tapizados o alfombras, lo que sea,
la comida del plato cuando husmea,
si le gusta, sin más también la cata.
Aquí vive la odiosamente astuta,
orgullosa por tanto que disfruta
del pelo que me toma cuando pasa.
Si dicen: –"Es mi gata"; ¡me provocan!,
¿están ciegos?, ¿no ven que se equivocan?
¡No saben que es la dueña de la casa!
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