carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
A mí, porque soy varón
y quiero serlo
y es hermoso el dolor en rijo,
explorar las raíces,
oler a la mujer y abundarse
en semillas, verse en el reto del azar
como pez-espermajo,
el primer amor dijo:
«Voy a ser como el gozo,
echada originaria, abandonarse
al salto cuántico,
y querré a tus hijos y besaré
sus huesos antes que tú
quieras besarlos
y por ellos amarme».
Entonces, con su primer amor,
me lamieron los pómulos,
cerraron mis ojos y eran felices,
las apasionadas y con alardes secretos,
intersubjetivos, me amaron y yo la quise».
Quiera yo, o no, vino la fe.
De ella el vino el amor que llamo amor,
el cachondo trago y lo desconocido.
Mi boca bendijo los muslos abiertos
y el vientre que a mi sangre acunara
y a mi pasión y apellido, lo sucesivo.
No fui yo quien lo hizo,
ni mi identidad ni orgullo.
No fue nuestra familia,
Carlos, ni tu ser-con posibilidades,
no fue el julepe dionisíaco, Tu látigo,
tu salida de tí mismo,
tu noche y mi escándalo.
Fue ella, Ella del primer amor
desde tu nacimiento.
Del libro «Heideggerianas»
http://carloslopezdzur.blogspot.com/2007_12_01_archive.html
y quiero serlo
y es hermoso el dolor en rijo,
explorar las raíces,
oler a la mujer y abundarse
en semillas, verse en el reto del azar
como pez-espermajo,
el primer amor dijo:
«Voy a ser como el gozo,
echada originaria, abandonarse
al salto cuántico,
y querré a tus hijos y besaré
sus huesos antes que tú
quieras besarlos
y por ellos amarme».
Entonces, con su primer amor,
me lamieron los pómulos,
cerraron mis ojos y eran felices,
las apasionadas y con alardes secretos,
intersubjetivos, me amaron y yo la quise».
Quiera yo, o no, vino la fe.
De ella el vino el amor que llamo amor,
el cachondo trago y lo desconocido.
Mi boca bendijo los muslos abiertos
y el vientre que a mi sangre acunara
y a mi pasión y apellido, lo sucesivo.
No fui yo quien lo hizo,
ni mi identidad ni orgullo.
No fue nuestra familia,
Carlos, ni tu ser-con posibilidades,
no fue el julepe dionisíaco, Tu látigo,
tu salida de tí mismo,
tu noche y mi escándalo.
Fue ella, Ella del primer amor
desde tu nacimiento.
Del libro «Heideggerianas»
http://carloslopezdzur.blogspot.com/2007_12_01_archive.html