La elegante decadencia de los románticos

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
Mecenas
Los románticos no mueren de repente,
se desgastan despacio, lentamente;
guardando entre las manos un suspiro,
amando lo imposible y lo perdido.

Coleccionan ausencias en cajones,
cartas viejas, canciones e ilusiones;
con la fe de quien insiste todavía
en encontrar amor donde no había.

Beben noches enteras de memoria,
embriagados de lágrimas y gloria;
hacen nido en la sombra de un recuerdo
y llaman esperanza a lo que pierdo.

Son nobles habitantes del fracaso,
peregrinos sin mapa ni descanso;
siempre vuelven a abrir la misma herida
para sentir que late aún la vida.

Y aunque el mundo se burle de su empeño,
de perseguir fantasmas y de sueños,
siguen sembrando rosas en el viento
y ofreciendo el corazón sin argumento.

Esa es su ruina hermosa y necesaria:
caer de amor con fe extraordinaria.
Porque hay almas que nacen condenadas
a vivir por las cosas más amadas.

Y así envejecen, dulces, silenciosos,
tercos, vulnerables y orgullosos;
con la elegante decadencia de quien sabe
que amar duele... pero también salva.
 
Los románticos no mueren de repente,
se desgastan despacio, lentamente;
guardando entre las manos un suspiro,
amando lo imposible y lo perdido.

Coleccionan ausencias en cajones,
cartas viejas, canciones e ilusiones;
con la fe de quien insiste todavía
en encontrar amor donde no había.

Beben noches enteras de memoria,
embriagados de lágrimas y gloria;
hacen nido en la sombra de un recuerdo
y llaman esperanza a lo que pierdo.

Son nobles habitantes del fracaso,
peregrinos sin mapa ni descanso;
siempre vuelven a abrir la misma herida
para sentir que late aún la vida.

Y aunque el mundo se burle de su empeño,
de perseguir fantasmas y de sueños,
siguen sembrando rosas en el viento
y ofreciendo el corazón sin argumento.

Esa es su ruina hermosa y necesaria:
caer de amor con fe extraordinaria.
Porque hay almas que nacen condenadas
a vivir por las cosas más amadas.

Y así envejecen, dulces, silenciosos,
tercos, vulnerables y orgullosos;
con la elegante decadencia de quien sabe
que amar duele... pero también salva.
Un bello y muy certero poema que pinta de cuerpo entero a los seres de corazón romántico... Y un final insuperable! Saludos.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba