La emotividad.
Dándole amor a la vida
y de tu familia, amante,
eres tú mi consentida
y fiel, fui tu acompañante.
Tus bromas y tu sonrisa
junto a ti yo respiraba
y a tu pereza dejaba
caminar junto a la brisa.
Y estando la ociosidad
fundida a la inteligencia,
fuimos la feracidad
abordo de diligencia.
Resbalando prohibiciones
nos llenamos de ternura,
y fuimos fruta madura,
y licor sin inhibiciones.
Por las largas discusiones,
tan arduas y complicadas
por todas esas pasiones,
en contradicciones nadas.
Y yo nadaba a tu lado,
y la tempestad ahogaba,
me vislumbré condenado
pues amante te admiraba.
Hoy que puedo recordarte
como mujer emotiva
y amante que me motiva,
quiero mi voz dedicarte:
Sólo, evocando tus besos,
a tu cuerpo y sus abrazos
y extrañando tus excesos,
siento vacío en mis brazos.
Aquí donde estás guardada
ningún tiempo ya transcurre,
ni al mar, las olas dan nada,
no se mueven, nada ocurre.
Dándole amor a la vida
y de tu familia, amante,
eres tú mi consentida
y fiel, fui tu acompañante.
Tus bromas y tu sonrisa
junto a ti yo respiraba
y a tu pereza dejaba
caminar junto a la brisa.
Y estando la ociosidad
fundida a la inteligencia,
fuimos la feracidad
abordo de diligencia.
Resbalando prohibiciones
nos llenamos de ternura,
y fuimos fruta madura,
y licor sin inhibiciones.
Por las largas discusiones,
tan arduas y complicadas
por todas esas pasiones,
en contradicciones nadas.
Y yo nadaba a tu lado,
y la tempestad ahogaba,
me vislumbré condenado
pues amante te admiraba.
Hoy que puedo recordarte
como mujer emotiva
y amante que me motiva,
quiero mi voz dedicarte:
Sólo, evocando tus besos,
a tu cuerpo y sus abrazos
y extrañando tus excesos,
siento vacío en mis brazos.
Aquí donde estás guardada
ningún tiempo ya transcurre,
ni al mar, las olas dan nada,
no se mueven, nada ocurre.