La espera

AUGUSTO SILVA ACEVEDO

Poeta veterano en MP
LA ESPERA
En ese enlace de ensueños y quimeras
se enreda mi estancia en la tierra,
y esa pasión que nace desde los dedos,
vuela como si fuera un derroche perdido,
envuelto en estrellas y nubes de colores.
Danzan en tinieblas y entre los guantes sucios,
de un vendedor de castañuelas calientes,
que odia el invierno, y que sopla carbunclos, de colores,
para calentar sus manos. También me caliento yo;
porque la soledad es más fría que la intemperie
y más duro que un pedrusco insensible.
Me muerde el estío, el otoño, la primavera
y tu ausencia. Me duele la nostalgia mustia
y tu sonrisa perdida sin mi. Y punza el destino,
que me atolondra la vida entera
y la historia misma, como un puñal de doble arista.
¿Cuántas veces, después de este verso insólito,
he bebido tus labios y me he alimentado
con tu piel y tu recuerdo? Y la pregunta termina,
cuando inicia el recorrido de un cristal limpio
con olores de uvas emancipadas y embriagantes,
que buscan libertad en el alma mía.
Quizás nunca me entiendas. Pero cuando
el tiempo pase y mi temor se acabe,
quizás las alas de un cóndor me abracen nuevamente
en ese otoño que añoro y que tu abominas
por tu orgullo, y tu capricho de acero y metal.
Sentiré tu beso para sembrarme en una guitarra,
llena de flores y soles, que jamás morirán.
Solamente con tus manos y tus labios prendidos,
disminuiremos en armonía, la larga espera…
Augus” 15 julio 2009.
 
la espera
en ese enlace de ensueños y quimeras
se enreda mi estancia en la tierra,
y esa pasión que nace desde los dedos,
vuela como si fuera un derroche perdido,
envuelto en estrellas y nubes de colores.
danzan en tinieblas y entre los guantes sucios,
de un vendedor de castañuelas calientes,
que odia el invierno, y que sopla carbunclos, de colores,
para calentar sus manos. También me caliento yo;
porque la soledad es más fría que la intemperie
y más duro que un pedrusco insensible.
me muerde el estío, el otoño, la primavera
y tu ausencia. Me duele la nostalgia mustia
y tu sonrisa perdida sin mi. Y punza el destino,
que me atolondra la vida entera
y la historia misma, como un puñal de doble arista.
¿cuántas veces, después de este verso insólito,
he bebido tus labios y me he alimentado
con tu piel y tu recuerdo? Y la pregunta termina,
cuando inicia el recorrido de un cristal limpio
con olores de uvas emancipadas y embriagantes,
que buscan libertad en el alma mía.
quizás nunca me entiendas. Pero cuando
el tiempo pase y mi temor se acabe,
quizás las alas de un cóndor me abracen nuevamente
en ese otoño que añoro y que tu abominas
por tu orgullo, y tu capricho de acero y metal.
sentiré tu beso para sembrarme en una guitarra,
llena de flores y soles, que jamás morirán.
solamente con tus manos y tus labios prendidos,
disminuiremos en armonía, la larga espera…
augus” 15 julio 2009.
bello y delicado cada minuto es una gran entrega
 
ohh cómo describir tu hermoso poema, tiene la nostalgia perfecta la dosis de melancolía exacta, sencillamente hermoso mis aplausos para vos.
 

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