Llueve tu rostro en el mar,
todo es un destello de blanca profundidad.
Bienvenido al oleaje del tiempo,
a la transparente línea de orillas de la mañana.
Todo nace de nuevo.
El nudo en la arena imprime
siempre un nuevo torso
y sobre la imagen un pájaro,ese quizás,
me pregunto al ras del aire
en la suave transalacion de los rincones
hacia la patria interna de las aguas.
Bienvenido a la galaxia de acantilados ,
al continente de espumas y salitres que vuelan en la corriente
como un inmenso irrepetible hacia los ojos.
El océano siempre sabio deja en el ambiente
humedades y partículas adheridas
en el puerto imposible o en el paraje de los sueños anclados
donde parece que se roba la mano al otro
por un tiempo indefinido.
...
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