jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
ahora que todo acabó entre nosotros
-esta parece frase de telenovela, puta madre-
y no contestas mis llamadas y parece que te da lo mismo
si estoy vivo, muerto o metido en un cilindro
de congelación controlada para ser resucitado en 100 años;
ahora que sólo tengo ante mí la árida perspectiva
de tener que arrancarle a mis alcoholizadas neuronas
hasta el último vestigio de cualquier imagen
idea, sueño, destello o sombra que se refiera a ti;
ahora cambiaría todas las horas que pasé contigo
tus caricias, besos, miradas, tu rasposa lengua en mis huevos
las frases de amor que vertías en mi oído
-y cuando gritabas ¡métemela hasta el fondo, pendejo!-
el ácido ramalazo de tu coño al taladrar mi nariz
cuando abrías las piernas y yo metía la cabeza en medio
tus desplantes incluso, tus inexplicables silencios
cambiaría los 3 mililitros de felicidad destilada
que logré exprimirle a mi historia contigo,
-y la certeza de haber conseguido aunque fuese un instante
vislumbrarle un sentido a esta mierda de vida-;
cambiaría todo eso por conocer la fecha
que alguien me dijera el día y la hora
el puto minuto donde por fin podré
no acordarme de ti aunque no esté dormido
o borracho o drogado o recién suicidado
y haber logrado relegarte al olvido
y si alguna vez, quizás, en un tiempo futuro
tú querrás volver y quererme de nuevo
Última edición: