Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
La espero sentado frente al amanecer,
con los brazos bajos, recostados al suelo,
la espero como el día espera al anochecer
musitando en su ausencia palabras de duelo.
La espero con mi vida marchita, sin flores,
el viento acompaña mi tristeza con una taza de café,
la quiero, aunque no quepa yo en sus amores
y tenga yo un camino que sin ella nunca lo andaré.
Mi fe se la debo a mis ganas de quererla,
al deseo despotricado de verla sonreír a mi lado,
su voz en mi oído es como una perla
y yo sin ella, no paso de ser un lobo desamparado.
La espero sin saber si he muerto,
porque un segundo sin verla es un calvario,
para mi barco de papel no existe un buen puerto
y mi tiempo sin ella es un mundo lapidario.
Me desangro, me desangro sin ver sangre por aquí,
porque mi funeral lo llevo por dentro,
mi cuerpo no es parte ya de mí,
puesto que yo ya no me pertenezco.
La espero sin saber si he muerto
y sin deseos acaso minúsculos de vivir,
pero sigo aquí esperando en este cementerio
a que las flores florezcan y venga ella junto a mí.
con los brazos bajos, recostados al suelo,
la espero como el día espera al anochecer
musitando en su ausencia palabras de duelo.
La espero con mi vida marchita, sin flores,
el viento acompaña mi tristeza con una taza de café,
la quiero, aunque no quepa yo en sus amores
y tenga yo un camino que sin ella nunca lo andaré.
Mi fe se la debo a mis ganas de quererla,
al deseo despotricado de verla sonreír a mi lado,
su voz en mi oído es como una perla
y yo sin ella, no paso de ser un lobo desamparado.
La espero sin saber si he muerto,
porque un segundo sin verla es un calvario,
para mi barco de papel no existe un buen puerto
y mi tiempo sin ella es un mundo lapidario.
Me desangro, me desangro sin ver sangre por aquí,
porque mi funeral lo llevo por dentro,
mi cuerpo no es parte ya de mí,
puesto que yo ya no me pertenezco.
La espero sin saber si he muerto
y sin deseos acaso minúsculos de vivir,
pero sigo aquí esperando en este cementerio
a que las flores florezcan y venga ella junto a mí.