cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
[TABLE="width: 750"]
[TR]
[TD]En un antro de tablas
encontré, mi hermano,
encontré a una diosa.
La cosa más dulce
de ojo y andar cubano,
con la piel más hermosa.
La esposa, tú esposa
yo no sabía de esa Rosa.
La encontré, mi amigo,
tan triste, tan sola
Las miradas dijeron
más que las palabras.
En un trago y un relato
se nos fueron las horas.
La esposa, tú esposa
yo no sabía de esas cosas.
Las manos se fueron rozando
en un atrevido aleteo.
Su respiración fue creciendo
yo me sentí en el cielo.
La esposa, mi amigo tú esposa
yo no sabía de esas prosas.
Después del beso
perdimos la historia.
Consumamos el pecado,
la vi como a diosa.
La esposa, mi hermano tú esposa
Yo no sabía
Yo no sabía que era tu Rosa.
[/TD]
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[TD]En un antro de tablas
encontré, mi hermano,
encontré a una diosa.
La cosa más dulce
de ojo y andar cubano,
con la piel más hermosa.
La esposa, tú esposa
yo no sabía de esa Rosa.
La encontré, mi amigo,
tan triste, tan sola
Las miradas dijeron
más que las palabras.
En un trago y un relato
se nos fueron las horas.
La esposa, tú esposa
yo no sabía de esas cosas.
Las manos se fueron rozando
en un atrevido aleteo.
Su respiración fue creciendo
yo me sentí en el cielo.
La esposa, mi amigo tú esposa
yo no sabía de esas prosas.
Después del beso
perdimos la historia.
Consumamos el pecado,
la vi como a diosa.
La esposa, mi hermano tú esposa
Yo no sabía
Yo no sabía que era tu Rosa.
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