Anita B.
Poeta recién llegado
Te espero sentada
en la esquina prohibida,
mientras espía una vecina
tu mano y la mía,
tus dedos acariciando mi rodilla.
Pegado a mí,
con ganas de partir,
con ganas de huir
sin testigos, sin espías,
tu y yo, la única compañía.
Bajo la calle que fue nuestra,
recorro el camino cada día.
Te espero y te espero,
parada en la esquina,
ya no estás más.
Insisto y permanezco
en nuestra esquina prohibida,
mientras espía una vecina
una lagrima furtiva
y mi soledad.
en la esquina prohibida,
mientras espía una vecina
tu mano y la mía,
tus dedos acariciando mi rodilla.
Pegado a mí,
con ganas de partir,
con ganas de huir
sin testigos, sin espías,
tu y yo, la única compañía.
Bajo la calle que fue nuestra,
recorro el camino cada día.
Te espero y te espero,
parada en la esquina,
ya no estás más.
Insisto y permanezco
en nuestra esquina prohibida,
mientras espía una vecina
una lagrima furtiva
y mi soledad.