LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
He querido dedicar y expresar la ritualidad de los instantes. Dos paseos entre los muslos de las sensaciones. Las
caracolas húmedas penden de esos rituales obscenos pero llenos de de días masticados por el pensamiento.
LA ESTACIÓN DE LOS SENTIMIENTOS
(I) Ritual desvelado
Miro la pirueta alegre de tus ojos,
los destellos de primavera muerta
en el umbral del sexo y los deseos
que narran alegorías a las lágrimas.
Rosas estáticas de fulgores demoníacos,
encanto para una locura de la decoloración
que seducida hace juegos de placer y jade
entre los dioses de una libinidad enhebrada.
Ellos llaman a mi garganta con goce carmesí,
órgano de sed de serpientes entrelazadas
y besos de bostezada orgía para la complicidad
de noches de alegre pánico frente a las estrellas,
ellas, las únicas que creen en las siete lunas
en la silueta vacía de un cielo de querubines.
Vientre de soledad, invierno de sombras
delirios perdidos para mi cuerpo votado
y volado en una medianoche de sapos de luz.
Viento…; el viento mira la odisea sedienta, es
un perro rabioso que enreja las evaporaciones
y rastrea las evidencias del voto de tu vida.
(II) Ritual de sentimientos
Guardo mis ojos verdes entre tus estaciones…,
ola de mar en gotas de lluvia de estatuas azules;
me llevas al beso anclado que se abraza al corazón
forma de labios desnudos que no niegan la emoción
Ven y dame el abrazo de tu espacio tatuado,
transforma en espíritu feliz a mi cuerpo
y ofréceme la llama de tu vaho que se sella
en la nostalgia de mis heridas de pájaro audaz.
Quiero volar libre, picar el aire de sombras
y revertir los días de disturbios asedados;
siente el deseo de la soledad de ventiscas,
odas de estaciones de floridos murmullos
para separar las esquinas de la lujuria, hacia
el sol que se llena de fragancias de silencio.
Gotea todos tus rocíos…, dulzor,
sabor de un lápiz de nostalgias,
distancia para la luz de mis pies
para ver el grito de tus horizontes.
* * * * * * *
luzyabsenta
caracolas húmedas penden de esos rituales obscenos pero llenos de de días masticados por el pensamiento.
LA ESTACIÓN DE LOS SENTIMIENTOS
(I) Ritual desvelado
Miro la pirueta alegre de tus ojos,
los destellos de primavera muerta
en el umbral del sexo y los deseos
que narran alegorías a las lágrimas.
Rosas estáticas de fulgores demoníacos,
encanto para una locura de la decoloración
que seducida hace juegos de placer y jade
entre los dioses de una libinidad enhebrada.
Ellos llaman a mi garganta con goce carmesí,
órgano de sed de serpientes entrelazadas
y besos de bostezada orgía para la complicidad
de noches de alegre pánico frente a las estrellas,
ellas, las únicas que creen en las siete lunas
en la silueta vacía de un cielo de querubines.
Vientre de soledad, invierno de sombras
delirios perdidos para mi cuerpo votado
y volado en una medianoche de sapos de luz.
Viento…; el viento mira la odisea sedienta, es
un perro rabioso que enreja las evaporaciones
y rastrea las evidencias del voto de tu vida.
(II) Ritual de sentimientos
Guardo mis ojos verdes entre tus estaciones…,
ola de mar en gotas de lluvia de estatuas azules;
me llevas al beso anclado que se abraza al corazón
forma de labios desnudos que no niegan la emoción
Ven y dame el abrazo de tu espacio tatuado,
transforma en espíritu feliz a mi cuerpo
y ofréceme la llama de tu vaho que se sella
en la nostalgia de mis heridas de pájaro audaz.
Quiero volar libre, picar el aire de sombras
y revertir los días de disturbios asedados;
siente el deseo de la soledad de ventiscas,
odas de estaciones de floridos murmullos
para separar las esquinas de la lujuria, hacia
el sol que se llena de fragancias de silencio.
Gotea todos tus rocíos…, dulzor,
sabor de un lápiz de nostalgias,
distancia para la luz de mis pies
para ver el grito de tus horizontes.
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luzyabsenta
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