La estación del tren de la vida

OLGA DEL VALLE GUERRA M

Poeta fiel al portal
Germinando creastes las estaciones
cierta estridencia anunciaba tu llegada
rechazando el alma de avestruces
que escondieron sus anhelos
cuando percibieron que tal vez te retrasabas.

La opulencia ha reservado vagones
y una estigma perforando sus espíritus
preguntando a los miedos de la conciencia
si falsas risas perturbaron los colores
o carencias marchitaron el contrito.

Humillados renegaron de aquel tiempo
en que el tren, no se detuvo en sus vidas
por la bondad derramada en otros senderos
y esperando con ilusiones casi perdidas
se marcharon casi muertos
hacia un hogar lleno de heridas.

¡Tren inicuo, carácter de muchas fieras¡
labrando en estaciones de invierno
con sus brazos extenuados de tristeza
acabado de la luna extraña hicieron.

A morir en tu estación sin miedos
complicándose las mieles amarillas
asumiendo y encarando a los espejos
y creando una fantástica morfina.

Procurando alcanzarte tren de truenos
sueño con soles que me vencieron
y turbaron la paciencia de mis cintas.

Te he cubierto dulce tren de mis desdeños
conversaba la sonrisa y los asientos
escuchaste la confesión de mis dedos
por tus rieles se derraman despedidas
y tus puertas recuerdan los desenfrenos.

Tren valioso, detente, que traigo muerta
la sonrisa de mi alma cabalgada
están heridas las sensaciones, mis perlas
y los diamantes perdieron todo el color.

Quiero subir a tu vagón de primaveras
¡detente¡ que agonizan los corazones
opresión, filo de ausencia y esquizofrenia
liberación y flor de luna en tus rincones.

Detente, tren en mi vida, que se quema
flamean las delicias, porque en las horas te quedas
y sangran mis pies porque caminan por cristales
se asustan por que no suenan tus campanales
en la iglesia tren de inocencia, se apagan las velas.

Detente porque tu fuerza ya suena
quiero llenar los huecos de mis mejillas
suturar la herida de la carencia
llenar mi suelo de tu gloriosa maravilla.

Tren de soles anhelo tu grácil carisma
para calmar las tentaciones
y abrigar el estampado de mis fabulas
la nieve moja cuando escurre sus dolores.

Detente, que no me vista de amargura
el silencio a simple roce sin colores
desfallezco en la estación de la dulzura
no cabe en mi pecho tanta espesura
siento tu cuerpo protegiendo la locura
y no hay reflejos, no apareces en visiones.

Tren que envuelve a las garuas y a los botones
he sembrado pocas rosas y margaritas
por eso mi sustancia implora tu venida
perdóname la dureza que he tenido y mi malicia
detente, tren alucinante en mis estaciones
y permiteme abordar sin despedidas.
 

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