Javier Flores
Poeta asiduo al portal
La estación
Ruidoso sitió haciendo alabanza
a lo que llaman desarrollo, pinta
el escenario un joven sentado
con su boleto en mano mirando
en pensamientos llegar a ese sitio
donde es esperado, deseando
el rápido pasar del lento
tiempo observa a la gente
entre su diversidad que caminan
al azar programadas para su
rumbo tomar, culmina el tiempo
de espera una voz desde lo alto
lo llama a tomar el tren que con
tanta ansias el espera, abordando
cambia el clima tornándose frío
donde no pasa mucho tiempo
y se coloca su abrigo emanando
una aroma que lo hace llegar
en pensamiento a su destino,
sentado en la ventana con
la mirada perdida a lo
maravilloso del ocaso un sujeto
le toca el hombro para informarle
que hemos llegado, este sale corriendo
recordando a las personas que en
la estación había mirado, lleno de alegría
llega al sitio tan añorado que es recibido
por una bella dama con una niña
entre brazos, que al abrazarlas
siente esa aroma que en su abrigo
le había recordado para así
dibujarlas sonriendo mientras
este admiraba el ocaso.