El cielo estaba iluminado por muchas y brillantes estrellas, la luna había engordado esos días, estaba totalmente llena y sonriente.
Vio pasar a su amiga la estrella fugaz y le dijo:
-¿A dónde vas estrella fugaz?-
- Voy a entregar un deseo que he recogido al vuelo.
-¿Y que llevas ahí?- dijo la luna con curiosidad-
-llevo una cesta con un bebé, ¿es que no lo ves?
-Con un bebé ¿estas loca?, las estrellas fugaces no reparten bebés…
-Pues yo sí!..y déjame que tengo mucha prisa- y escapó, rauda y veloz.
Más tarde volvió a pasar nerviosa junto a La Luna
-Pero, ¿a done vas ahora?, ¿no entregaste el bebé deseo a los padres que te lo pidieron?- dijo La Luna asombrada.
-No, no pude hacerlo; cuando llegué a su país, este ardía en llamas. Solo vi desolación, guerra, hambre, tristezas y lágrimas. No pude dejarlo allí, pobrecillo, y ahora ¡déjame por favor que tengo mucha prisa!-
La Luna puso cara de interrogación -¿Qué pasaría ahora?...
Más tarde volvió de nuevo la estrella fugaz con la cestita a cuesta.
La Luna dijo: -Pero estrellita te estás estresando, yo ya te dije que este no era tu trabajo; a ver¿qué te pasó ahora? ¿más guerras? cuéntame…
-¡Oh no amiguita, no! esta vez había un bonito hogar con todos los lujos y mucha comida…pero no quise dejarlo, me dio mucha pena…
¿Por queeeeé?...-preguntó la Luna consternada-
-Era un hogar frío, esos padres estaban todo el día trabajando, había mucha soledad en esa casa, tenían chimenea, eso si, pero nada de calor familiar. No, definitivamente ese tampoco es su sitio y déjame que tengo mucha prisa.
-La Luna estaba cada vez más asombrada, no se lo podía creer, ¡en menudo lío se había metido la estrella fugaz!.
Al rato apareció de nuevo, pero, esta vez, había dejado la cesta -¿Y bien?- dijo la luna-¿quieres decirme que hiciste con el bebé deseo?
-¡Al fin le encontré un hogar!- contestó la estrella- era fantástico ¿sabes luna?... Aunque humilde, en él no falta de nada; vi como, juntos, los padres y abuelos armaban y pintaban la cunita que arrullaría a su bebé; la abuela tejía patucos de colores; era una casita de campo rodeada de árboles frutales y olía muy bien en ese hogar, debían ser las galletas de canela y limón que horneaba la abuela...Además vivían rodeados de vecinos, familiares, y habían muchos niños correteando por los campos. Me siento muy feliz querida Luna, he hecho una buena entrega de bebé deseo, creo que la mejor de mi vida de estrella fugaz- rió contenta moviéndose a toda velocidad de un lado a otro.
La luna entonces se puso celosa y le dijo:
-¡Eh, un momentito! Yo no dudo que el tuyo sea un trabajo muy agradable pues haces feliz a la gente concediendo deseos, pero el mío también lo es. Acompaño los momentos felices de los enamorados, inspiro a los poetas maravillosos versos, los niños se duermen bajo mi influjo mientras la voz de sus papás les susurran cuentos cada noche; soy mágica, da igual que esté delgada o llena, me quieren en todas mis formas y aunque no les conceda deseos, acompaño sus soledades y deshago las sombras que provocan sus miedos.
-dijo la luna muy crecida.
-¡Pues claro, amiga luna!-Contestó la estrella fugaz- eres muy valiosa para los humanos. Y ahora me voy que hoy llevo el reparto de deseos muy atrasado...- Y desapareció en la noche.
La luna miró abajo, vio unos padres que salieron al jardín de su casa con el bebé en brazos y señalándola dijeron:
- Mira hijo esa es la Luna, hoy está llena y se ha vestido toda de plata para ti.-
La luna sonrió orgullosa y se creció aún más iluminando todo el pueblo.
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